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Nueva etiqueta nutricional

Todo lo que debes saber sobre la nueva etiqueta nutricional

Los cambios en la información de las bebidas y alimentos empacados te ayudarán a escoger los alimentos más sanos

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En un intento por ayudar a tomar mejores decisiones al momento de comprar alimentos, el año pasado la Administración Federal de Medicamentos y Alimentos propuso una actualización de las etiquetas de información nutricional.
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La obesidad en Puerto Rico mantiene una tendencia ascendente desde hace más de dos décadas. Al punto que hoy día se estima que un 66% de los adultos está sobrepeso u obeso. Mientras que entre los menores de edad, las cifras apuntan a más de un 32%. Se trata de una población que también está expuesta o ya batalla contra varias enfermedades crónicas, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.  

Precisamente, en un intento por ayudar a tomar mejores decisiones al momento de comprar alimentos, el año pasado la Administración Federal de Medicamentos y Alimentos (FDA en inglés) propuso una actualización de las etiquetas de información nutricional de bebidas y alimentos empacados con cambios dirigidos a informar a los consumidores para ayudar a “reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas y obesidad”. La agencia le dio a la mayoría de los fabricantes hasta el 26 de julio de 2018 para implementarla.
Según la FDA, la nueva etiqueta hace mejoras “a este valioso recurso, de modo que los consumidores puedan tomar decisiones mejor informadas sobre su alimentación, uno de los pasos más importantes que una persona puede dar para reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas, diabetes y obesidad”.

Para la nutricionista y educadora en diabetes Vilma Calderón, uno de los beneficios de la nueva etiqueta es que pone en letras más grandes la cantidad de calorías y establece las porciones de acuerdo a lo que  las personas consumen comúnmente. “Ese punto es importante ya que la mayoría de las personas leen las calorías y asumen que son por  empaque y no por  porción individual que aparece en la etiqueta. De este modo, van a estar más claras en las calorías que consumen por porción o por empaque”, enfatiza.

El otro punto que trae mucha confusión en la etiqueta actual, según Calderón, es que en la parte de los azúcares se reportan todos los gramos, sin aclarar qué cantidad es natural del alimento y qué cantidad es añadida. “Con la nueva etiqueta se especificará tanto los gramos de azúcar  natural como la cantidad  añadida. Esta información va a ayudar mucho al consumidor, sobre todo a las personas con diabetes o que sufren de hipoglucemia”, agrega.

La nutricionista también destaca como beneficioso que  se incluya  la aportación de vitamina D que, “de forma extraña y alarmante está habiendo una deficiencia de este nutriente en muchas personas”, algo que dice ve constantemente entre sus pacientes.

Sin embargo, Calderón cree que la FDA se quedó corta en los cambios, ya que “es indispensable” que se incluya si los productos contienen ingredientes transgénicos. 

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“El consumidor tiene derecho a esta información y es lo menos con lo que está agencia se debe comprometer”, sostiene. También destaca que, por ejemplo, se debe presentar la lista de pesticidas con que  fueron cultivados los alimentos o los que están presentes en los productos. 

“La mayoría de los pesticidas hacen daño al sistema endocrino, son neurotóxicos o  cancerígenos. Si esta información estuviera disponible  la gente podría cuidar mejor la alimentación y habría una reducción en muchas enfermedades”, resalta Calderón.
Para la “food bloggler” Madelyn Rodríguez, quien también es vegetariana, la nueva etiqueta hace mucho énfasis en las calorías por servicio, pero cree que el énfasis mayor se le debería dar a la lista de los ingredientes reales en ese producto específico. Además, cree que la industria de los alimentos enfatiza mucho en las calorías, pero no tanto en el valor nutricional  de lo que se ingiere. 

“Entiendo que la epidemia tan grande que vivimos de obesidad está alimentada por las porciones tan grandes que ingerimos”, sostiene la bloguera, mientras destaca que lo que se ingiere hoy día es “una mezcolanza de químicos reforzados con algunas vitaminas y minerales sintéticos”. 

“Con eso cumplen con los requisitos gubernamentales y que se vean bien en las etiquetas. Pero, ¿nos hemos preguntado si eso es realmente lo que beneficia más a nuestra salud a corto y largo plazo?”, se pregunta Rodríguez, quien dice que en casi 20 años en el vegetarianismo, ha visto que comer más natural, tratando de evitar productos que tengan etiquetas, es como mejor se obtiene salud.  
“Comer más vegetales frescos, frutas frescas de temporada, porque en esencia cuando vas a la plaza del mercado, las viandas, las frutas, los vegetales, no vienen con etiquetas de valores nutricionales. La naturaleza es sabia y lo que está en temporada es lo más fresco y lo que te hará más bien en ese momento del año”, recomienda.

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De la misma forma, Rodríguez enfatiza en la importancia de que “nos enfoquemos en beber más agua, comer más fresco y natural y no de pote, caja o empaque”, para que poco a poco se cambien los estilos de vida y se haga espacio para la salud.

“La gente debe ir modificando su manera de pensar y no enfocarse solamente en cuántas calorías tiene un producto.  El enfoque debe ser si este producto es saludable, natural, sin químicos o aditivos artificiales.  Si en la etiqueta del producto hay ingredientes que no puedes siquiera pronunciar, posiblemente no es un producto que deberías consumir”, resalta Rodríguez, tras poner el ejemplo de un refresco de dieta que dice no tiene calorías, pero destaca la importancia de que nos preguntemos cuánto valor nutritivo real tiene. 

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Algunos de los cambios
  • Diseño actualizado para resaltar las calorías y las porciones.
  • Etiquetas con “columnas paralelas” para indicar la información calórica y nutricional por porción y por paquete.
  • Requisitos para el tamaño de las porciones que reflejarán  las cantidades que la gente consume en la actualidad.
  • Declaración de los gramos y el porcentaje del valor nutricional diario (%) de “azúcares añadidos”, de modo que los consumidores sepan cuánta se  ha agregado. 
  • Para envases de una a dos porciones, como refrescos de 20 onzas, será obligatorio indicar las calorías y otros nutrientes en la etiqueta como una sola porción pues las personas por lo general lo consumen completa.
  • Se añaden valores diarios de nutrientes, como sodio, fibra y vitamina D actualizados. 
  • Una nota al pie de la etiqueta abreviada para explicar mejor el por ciento del valor nutricional diario.
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