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Generos literarios

Aprende a escribir tus memorias

Tus recuerdos y las experiencias que has vivido -buenas y las no tanto- son ideales para ponerlas al servicio de los demás a través del género de las memorias

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Las memorias son libros que son vida, razón por la que el mercado editorial y los lectores deben educarse sobre el valor de este género literario. (Shutterstock)
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Observa bien a tu alrededor, en tu hogar. ¿Ves algún objeto especial? ¿De dónde salió? ¿Cuál fue su procedencia? ¿Alguien especial te lo regaló? ¿A quién perteneció? ¿Hace cuánto tiempo lo tienes? ¿Qué memorias te trae? Empezar a mirar todo y encontrar experiencias para ser contadas pudiera cambiar el detenerte, observar e investigar. ¿La meta final? Publicar.

Aprender sobre el valor de las memorias, las diferentes técnicas para rescatar vivencias o anécdotas y las herramientas literarias y poéticas necesarias para escribir eficazmente dichas memorias, es parte de lo que la escritora y profesora Anuchka Ramos Ruiz ofrece en el curso titulado “Escritura de memorias: en el baúl de los recuerdos”, ya sea con el propósito de compartirlas o para satisfacción personal. 

Y es que a Anuchka le llamaba la atención cómo en Puerto Rico, un país tan envejecido y con una demografía de personas mayores tan alta, hubiese tan poca escritura de memorias o hubiesen tan pocos espacios para que la gente pudiera compartir sus experiencias. 

“Siempre que se piensa en el género de la memoria literaria se asocia con un trauma o un conflicto como el motivo para que una  persona quiera escribir. En Puerto Rico, la práctica de la escritura de memoria es menor a nivel académico. A nivel personal, lo que me chocaba a mí y me contrastaba, y fue lo que me despertó el interés, es que yo crecí en una casa donde mi papá ya tenía canas y había vivido 50 años. Así que lo que yo conozco de mi vida ha sido por memorias. La noción que yo tengo de Puerto Rico, de comunidad y de sociedad fue por memorias de mis padres porque hay muchas cosas que no viví”, relata la joven escritora, a quien el tema de la memoria siempre le ha interesado a nivel de investigación académica. 

Fue así como se puso a explorar proyectos similares en Estados Unidos, España y América Latina, y decidió combinar el tema con el interés académico. “He leído muchas memorias, conozco la estructura narrativa y lo combiné con mi interés social de que la gente tuviese un espacio en donde alguien los escuchara y les enseñara cómo hacerlo”, cuenta la profesora de este curso que va dirigido a adultos mayores. En su mayoría, quienes han participado, rondan entre los 67 a 72 años y han sido mujeres. 

La profesora de la Universidad del Sagrado Corazón resalta, además, la importancia acerca de la destreza de la escritura y lo mucho que ayuda a esta población el poder reconectarse con escribir y organizar estructuras, así como la concentración que adquieren. “La búsqueda y el juego de crear algo les ayuda muchísimo a nivel social y de ocupar su tiempo. La mayoría de mis participantes son retiradas y para muchas este proyecto del libro representa su proyecto de vida”, señala a la vez que resalta que para algunas este curso ha sido su primera incursión en la tecnología.

“Hemos vuelto a los métodos tradicionales combinado con métodos tecnológicos y ha sido efectivo. Algunas escriben a mano, otras transcriben, y hay quienes lo trabajan en su casa con hijos o nietos. Ha sido una exploración técnica bien interesante”, cuenta Anuchka, cuyo curso sabatino tiene una duración total de 18 horas y se ha convertido en comunidades, donde sus participantes de lugares y niveles académicos diversos se leen, comparten textos y se envían mensajes.

Según explica, en el taller aprenden a cómo sus historias o memorias de vida pueden convertirse en un libro, que puede tener varios propósitos, ya sea para legarlo como herencia a la familia, documentando la historia de lo que han vivido a nivel personal. Los temas principales con los que han trabajado son la infancia, el dolor o el trauma, la adversidad, la comida y la cocina, y hasta temas profesionales, entre otros.

“He ido desarrollando el curso a nivel teórico, pero también leemos textos de memorias de otras autoras puertorriqueñas, como las de la infancia de Nilita Vientos Gastón, Esmeralda Santiago y Sonia Sotomayor. Leemos y explicamos cómo funciona esta memoria, cómo fue que la autora lo narró, a qué público va dirigido y el motivo principal de por qué la autora lo quiere compartir”, relata emocionada la joven profesora, para quien este curso ha superado todas sus expectativas a tal punto que ya ofrece una segunda parte más avanzada. 

“Para mí este proyecto de escritura de memorias y los resultados que ha tenido es como si yo estuviese toda la vida preparándome para llegar a él. He podido conectar todo lo que he hecho a nivel de escritora, como académica e investigadora, pero también como mujer y puertorriqueña me da mucha satisfacción haber creado esta comunidad en donde la gente puede llegar, contar, hablar y ser escuchada”, expresa la escritora, quien espera tener réplicas del taller en otros espacios fuera del área metropolitana. “Espero que el mercado editorial y los lectores se eduquen para recibir estos textos y celebrarlos. Porque son libros, ¡que son vida!”.

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