Loader
Vive sanamente

Aprende a ejercitar y nutrir el cerebro

Es la mejor forma de conservar sus capacidades cognitivas y potenciar su máximo rendimiento

Photo
Numerosas investigaciones enfatizan en la “gimnasia” cerebral para mejorar sus capacidades y potenciar su máximo rendimiento. (Shutterstock)
  • Compartir esta nota:

Ejercitar el cuerpo es algo que todos sabemos es necesario para un estilo de vida saludable. Pero lo que muchos no toman en cuenta es que mantener el cerebro en forma, también es vital para conseguir mejor calidad de vida y bienestar. Es, sobre todo, considerar al cerebro como a un músculo: si no se entrena, se atrofia, pero si lo ejercitas, se fortalece.

Por algo, numerosas investigaciones enfatizan en la “gimnasia” cerebral para mejorar sus capacidades y potenciar su máximo rendimiento.

Si se hace bien y con regularidad, se puede lograr lo que se conoce como plasticidad cerebral, lo que propicia el mejoramiento de las habilidades cognitivas y a prevenir enfermedades neurodegenerativas o deterioro por envejecimiento.

En cambio, se estima que el cerebro comienza a fallar cuando se deja de entrenarlo y ejercitarlo. De hecho, se dice que existe una relación entre la pérdida de capacidad física —que surge cuando no te ejercitas y pierdes masa muscular— y la pérdida de la capacidad mental y cognitiva. Por eso se enfatiza en ejercitar la mente para prevenir el riesgo de desarrollar, por ejemplo, alzhéimer, demencia y la pérdida de la capacidad intelectual, un temor constante entre la población de mayor edad.

En ese sentido, hay intervenciones que nos pueden ayudar a mantener un cerebro saludable. Por ejemplo, hay un término conocido como neuróbica, acuñado por el neurobiólogo Lawrence Katz, hace más de una década, para describir ejercicios mentales diseñados para mantener al cerebro alerta. Y propone que el cerebro se debe tratar como un grupo de músculos que responden positivamente al ejercicio regular, así como a la dieta apropiada y a las horas de sueño recomendadas. En ese sentido, además de optimizar la agilidad intelectual, la neuróbica estimula la memoria, la capacidad de razonar, la creatividad y la coordinación motora.

 “El objetivo es estimular los cinco sentidos con ejercicios para prestar más atención a las acciones que llevamos a cabo a diario y mejorar nuestro poder de atención y memoria”, explica la neuropsicóloga clínica Josefina Meléndez, de la Clínica de Prevención de Alzhéimer.

“A mis pacientes les recomiendo que durante la caminata diaria, comiencen a observar detenidamente su ambiente; que recuerden los olores, los colores de las hojas y los árboles. La idea es prestar atención utilizando todos los sentidos”, recomienda la psicóloga, tras indicar que esto ofrece al cerebro experiencias que están fuera de la rutina. Otro ejemplo que pone la especialista es que, si eres diestro, escribas con la mano izquierda o que aprendas a leer al revés.

“Sin embargo, si un paciente me dice que hace crucigramas todos los días, le digo que tiene que cambiar y hacer algo diferente”, añade la neuropsicóloga.

Esto se debe a que, de la misma forma que el cuerpo se acostumbra a un ejercicio específico, el cerebro funcional igual. Si no hay algo que lo rete, se pierden más rápido las neuronas, indica la doctora Meléndez.

Así que no importa la edad que se tenga, el cerebro tiene la capacidad de hacer conexiones nuevas cuando lo sacas de lo que ya sabe. Son hábitos, agrega la especialista, que ayudan a estimular la producción de nutrientes en el cerebro, desarrollando sus células y haciéndolo más saludable. De igual forma, la doctora Méléndez enfatiza en la importancia de una nutrición equilibrada que proporcione nutrientes adecuados para las neuronas.

De hecho, se sabe que hay vitaminas y minerales que intervienen en la concentración, la memoria y la actividad intelectual. Y, si el cuerpo carece de ellos, será difícil que su cerebro y sus neuronas rindan al máximo. Además, el sobrepeso, obesidad, fumar, hipertensión, beber alcohol en exceso y enfermedades como la diabetes, son algunos de los factores de riesgo que se pueden prevenir para disminuir la posibilidad de desarrollar algún tipo de demencia.

Problemas de concentración

Sin embargo, ante la percepción de una concentración deficiente y problemas de olvidos, debemos asumir un enfoque biopsicosocial (modelo que toma en cuenta los factores psicológicos, sociales y culturales junto con los biológicos y medioambientales como determinantes en el desarrollo de las enfermedades), propone la psicóloga industrial y gerontóloga Ada Padró, quien dirige la organización de cuidado asistido a domicilio y hospitales Servicio de Cuido & Psico-Gerontología Inc.

Por eso recomienda evitar las etiquetas y suponer que todos los eventos de olvidos son ocasionados por una incipiente pérdida cognitiva. “La concentración pobre o falta de enfoque puede deberse a factores intrínsecos del individuo y a factores externos”, explica Padró.

Según dice, la concentración es el resultado de un pensamiento estructurado, focalizado, libre de estresores tóxicos, matizados de rasgos de personalidad. Mientras resalta que los olvidos, cuando ocurren, no deben ser motivos de un pensamiento catastrófico y de un autodiagnóstico de demencia o alzhéimer.

Además, recomienda que se mantenga un orden en el entorno físico porque el “desorden invita al caos y a la confusión”. También aconseja cuidar el aspecto físico, realizando algún tipo de actividad cardiovascular o de resistencia, de moderada a intensa.

“Las personas que se ejercitan con regularidad, tienden a preservar su equipaje cognitivo. De la misma manera, hay que leer, pero leer a la antigua, subrayando, escribiendo notas cortas, al lado de la lectura y reflexionando sobre lo que se lee”, recomienda la psicóloga.

Además, propone evitar la sobrecarga de responsabilidades y estresores porque, según dice, la vida sencilla y rica en estímulos es un antídoto al envejecimiento cerebral. “No menos importante es la alimentación”, subraya Padró, tras resaltar que un por ciento considerable de alimentos procesados son abundantes en químicos que “nos chupan las neuronas”.

De la misma forma, la psicóloga cree que los programas electrónicos de brain fitness son muy buenos para personas cuyo nivel de interacción social es limitada. Pero señala que deben verse como un complemento a métodos tradicionales. Entre ellos, menciona tertulias entre amistades, lecturas que reten el intelecto, resolver problemas matemáticos y sociales, unirse a un grupo comunitario de bienestar social y “buscar ante todo el pensamiento positivo”.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba