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Emociones

Pérdida perinatal y duelo: una realidad incomprendida y complicada

Es un proceso que necesita trabajo

  • Por Rita Iris Pérez
  • 11 AGO. 2017
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La forma en que los padres manejan la llegada del bebé fallecido es un proceso privado, íntimo, sensible y así debe ser atendido. (Shutterstock)
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Desde pequeñas, las personas se enfrentan a distintos tipos de pérdidas a lo largo de su vida. La pérdida de los padres constituye, en el orden cronológico de la vida, un evento con sucesión lógica frente a la temporalidad. Sin embargo, la muerte de un hijo desconcierta a cualquiera, mucho más aún cuando este ni siquiera ha tenido la oportunidad de nacer.

Así de dura es la realidad de la pérdida perinatal.

Entretanto, el duelo es el proceso que tiene que ver con el apego y el vínculo. Es la reacción adaptativa, normal y esperada ante un apego o vínculo frente a la pérdida de un ser querido.

“El duelo tiene que ver con el contexto cultural cuando fallece una persona de gran significado para quien le sobrevive. En el caso de la mujer embarazada, el apego de esta a su bebé comienza desde la misma concepción”, explica la doctora Mariana Rodríguez, psicóloga clínica.

Jerarquía al dolor

Sin duda, estas circunstancias hacen de la misma una muy particular. “Nuestra sociedad tiende a invalidar ese sentimiento y apego al bebé. Culturalmente, le ponemos jerarquía al dolor. Ante mayor apego, más dolor. El duelo es bien personal e íntimo, subjetivo e individual”, manifiesta la especialista en conducta.

Duelo silenciado

El explicarle a los padres la razón por la que ocurre la pérdida perinatal no quiere decir que estarán mejor. Si la pérdida se debiera a un error humano, se siente dolor y coraje. Aunque no mitiga el duelo, podría agarrarse de eso en el proceso.

“Pero, en la mayoría de los casos, no hay explicación clara para explicar la muerte del bebé. Eso te deja ver lo silenciado que está este duelo. No podemos decir que hay una regla general, sin embargo, cuando los padres reciben una explicación que les hace sentido, sin duda, eso alivia un poco”, indica.

Muchas amistades y conocidos intentan consolar a los padres manifestando que el bebé murió porque no  venía listo para este mundo. Eso no es un consuelo. Hay que tener cuidado con las expresiones hechas a padres que han experimentado la pérdida perinatal.

Búsqueda de ayuda profesional

La mujer se prepara desde el periodo de gestación. Al presentarse la pérdida perinatal, es un proceso que necesita trabajo.

“Si lo trabajas (aunque hay padres que se niegan a hacerlo), debes buscar ayuda y prepararte con profesionales de la conducta especializados en duelo y tanatología, acompañantes del parto, como las tulas, cuando se sabe que el bebé va a  morir”, agrega la doctora Rodríguez al señalar que el equipo médico que interviene en este tipo de partos debe reforzarse con adiestramientos para que sean más efectivos.

Impacto en la relación de pareja

En los casos de parejas cuya relación es sólida y se han mantenido acompañados durante el proceso, no debe haber ningún tipo de problema. Muchos terminan más unidos que nunca. Quizás, quienes no lo procesan pueden tener dificultad. Pero, hay que tener en mente que la pérdida perinatal es un golpe muy fuerte. Puede haber coraje, reproches y echarse culpas por lo ocurrido. Este es un evento que les cambia la vida para siempre. Para algunas parejas, es un nuevo comienzo en sus vidas. Su manejo dependerá del estado de la pareja y del apego.

El duelo es una experiencia marcada por las primeras vivencias de separación que experimenta el ser humano. Superarlo  depende del momento, las circunstancias, la resiliencia (capacidad para el manejo de la frustración) y la fortaleza de la persona. De no trabajarse adecuadamente, la puede derrumbar.

Sin nombre la pérdida perinatal

“La pérdida perinatal es compleja. No hay espacio para eso. No hay nombre. Cuando se pierde la pareja, se es viudo o viuda. Si se pierde a los padres, se es huérfano. Pero, al perder un hijo, no hay palabra para asignarle un nombre a eso”, dice.

Ciertamente, un duelo puede complicarse por las circunstancias en las que ocurre. Ya no es solo la pérdida, sino también las circunstancias traumáticas en las que se da el evento. Hay parejas que no se sintieron bien atendidos en el hospital, o pasaron situaciones en las que no se entendió la magnitud de su dolor o les dejaron esperando. Hay que recordar que el duelo, sobre todo, en los casos de pérdida perinatal, es complejo y complicado.

La forma en que los padres manejan la llegada del bebé fallecido es un proceso privado, íntimo, sensible y así debe ser atendido. A los padres debe ofrecérseles la opción de ver a su bebé, cargarlo, abrazarlo, sentirlo, tener un momento de privacidad con la criatura. No obstante, habrá quienes no se encuentren preparados (o tengan miedo), por lo que no se le ofrece a todo el mundo. Sin embargo, a la mayoría de las madres que han tenido esa oportunidad, les ha facilitado el proceso. El bebé debe presentarse bien.

Históricamente, se dormía a la madre. Se le practicaba una cesárea y se disponía del cadáver. Una vez la madre despertaba, no se mencionaba a la criatura y reinaba el silencio perpetuo.

Las madres y los padres que han experimentado la pérdida perinatal junto a familiares y amigos invitan a la actividad anual de recordación el 15 de octubre de 2017, Día Internacional de la Pérdida Perinatal.

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