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Conexión con el espíritu

¿Es posible ser espiritual y no religioso?

Damos una mirada a las diferencias entre ambas corrientes

  • Por Por José L. Díaz de Villegas/ Especial para Por Dentro
  • 30 JUL. 2017
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La espiritualidad es una actividad de unión, donde lo que creemos que es nuestro ser particular, nuestro yo, se une a algo muchísimo más grande, algo total. (Shuttersock)
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Tengo un amigo médico que profesa ninguna religión, se declara agnóstico y guiado por la ciencia, y a la vez es un buscador incansable de la verdad fundamental, de conexión con los demás y con algo más grande que él. Es, además, una de las personas más nobles que conozco. Hay quien diría que es espiritual, pero no religioso, y si es así tiene mucha compañía. Casi uno de cada cinco norteamericanos no está afiliado a religión alguna. Si tienes menos de 30 años, es uno de cada tres. Y, sin embargo, según el Pew Research Center, quien lleva a cabo estas encuestas, dos de cada tres de estas personas sin afiliación creen en Dios y más de un tercio dice ser espiritual, pero no religioso. Parece que ser espiritual y ser religioso no tienen que ser la misma cosa.

¿Qué cosa es ser espiritual?

Thomas Keating es un monje católico, proponente de la Oración Centrante, una forma de oración silente cuya intención es ayudarnos a sentir la presencia íntima de Dios dentro de nosotros. Para él la espiritualidad es entregarnos a la última o divina realidad. En un extremo está esta experiencia de conexión y en el otro reside el sentido de un Yo separado. Según Keating este Yo es la fuente básica de los problemas humanos.

A Sam Harris, el prominente neurocientífico y autor ateo que practica la meditación, no le gusta usar la palabra espiritualidad, pero es la mejor que tenemos, así que lo hace. Para él es tener una percepción radical sobre la naturaleza de la conciencia a través de la práctica disciplinada. Harris entiende que la ciencia y la introspección son suficientes para crear personas morales y que habiten lo que él llama el límite positivo del espectro de la sicología y bienestar humano. En otras palabras, personas buenas y felices.

Según Kigen Raúl Dávila, el abad del Centro Zen de Puerto Rico, es “Trascender la dimensión del Yo y el otro, del Yo y los objetos allá afuera, del Yo y ustedes, del Yo y todo lo demás”.

Para Robert Thurman, experto en budismo tibetano, es el amor y compasión que aparecen cuando sueltas tus controles de defensa propia y experimentas el flujo de energía que conecta todas las cosas. Entonces, naturalmente quieres interconectar.

Todas estas descripciones coinciden en que la espiritualidad es una actividad de unión, donde lo que creemos que es nuestro ser particular, nuestro Yo, se une a algo muchísimo más grande, algo total. Es además, una experiencia. No es un ritual, ni entender algo porque lo leíste, ni creer en algo. Es algo que se practica y se siente.

A veces confundimos la espiritualidad con lo que sentimos cuando estamos relajados, caminando al atardecer por una playa o algo por el estilo. Aunque no hay nada malo con eso y puede ayudar a tu bienestar, aquí estamos refiriéndonos a algo más profundo, poderoso y transformador.

La religión

La religión, por otro lado, es un conjunto de creencias y prácticas expresadas a través de una comunidad con el propósito de establecer una relación entre las personas y lo trascendental. Para muchos, la religión, con sus creencias, rituales y sentido grupal, ofrece una estructura donde la inclinación espiritual puede desarrollarse. Pero no para todos. El Dalai Lama dice que si sus rituales crean el espacio y atmósfera que buscas, entonces serán poderosos. Pero si no tienes la dimensión interior para esa experiencia espiritual, entonces los rituales son mera formalidad.

Según el padre Keating, la religión es, “…el único camino que lleva a la mayoría de las personas a esta experiencia de Dios”. Pero ve un misterio más directo, que la trasciende. Para él, la práctica contemplativa te deja percibir la unidad entre todas las religiones, antes de que convirtiéramos la experiencia de Dios en sistemas de creencia.

La espiritualidad como práctica

Todo eso está bien, pero la espiritualidad es una actividad, algo que haces. Ser espiritual no es un pasatiempo, ni una opinión, ni un gusto. Y no es algo que haces por ti, sino por todos, porque a fin de cuentas somos lo mismo.

Es un trabajo de transformación personal, donde vas cultivando tu capacidad para ver conexión donde antes no la veías. Esto lo haces suavizando tu sentido del Yo. Y es la cosa más difícil, pero importante, que puedes hacer con tu vida.

¿Qué hacer?

Si estás en la columna de los no afiliados, de los ateos, agnósticos o creyentes sin religión en particular, pero tienes hambre de conectar con algo más grande que tú, te será útil cultivar una práctica introspectiva. Estas prácticas vienen de tradiciones religiosas, pero no necesariamente tienes que practicarlas dentro de ese tipo de estructura. Investiga ver qué te funciona.

Los que quieren seguir un camino puramente secular pueden tomar algún curso de meditación. Sicólogos, educadores y entrenadores de líderes, entre otros, están usando estas prácticas en un contexto laico.

La mayoría de las personas que llegan a los cursos de meditación mindfulness que ofrezco vienen buscando una forma de manejar el estrés y darle un descanso a sus pensamientos incesables. Otras siguen las prácticas de Oración Centrada, como las que enseña el padre Keating. Algunos encuentran grupos budistas donde pueden aprender formas de meditación sin que se les exija profesar creencias. Al contrario, el budismo tiende a cuestionarlo todo. Otros aprenden yoga raja, meditación trascendental o las prácticas chamánicas.

Una vez encuentres algo que te sea afín, no brinques como mariposa porque solo vas a disipar tus energías. En el fondo, todas las prácticas son variantes de un tema.

Mantener una práctica espiritual no es fácil y una de las cosas que más nos ayuda es hacerlo en grupo. Si no quieres afiliarte a algún grupo establecido, puedes formar uno con tus amistades o familia.

Todos los caminos espirituales apuntan a la conexión, y con ella, la paz, sabiduría y compasión. Si quieres experimentar esa conexión de manera más íntima, no demores en comenzar tu práctica.

El autor enseña cursos de meditación “mindfulness” para el bienestar. Accede a www.meditacionpr.com, o escribe a jose@coachjoseluis.com.

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