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Mindfulness: aliado para tratar los desequilibrios

Actúa como mediador al activar las áreas prefrontales del cerebro que son capaces de frenar la conducta adictiva

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La práctica del mindfulness altera el impacto y la respuesta a los pensamientos y sentimientos. (Shutterstock)
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La práctica del mindfulness -un estado que se logra enfocando la conciencia en el momento presente, mientras se observan los sentimientos, pensamientos y sensaciones corporales de manera objetiva y sin pasar juicio- tiene como beneficio su eficacia en innumerables personas que sufren diversas condiciones, entre ellas la de comer compulsivamente.

El mindfulness, como proceso metacognitivo, ha ganado terreno entre las terapias que ayudan en el manejo de los trastornos alimentarios; por un lado la anorexia y la bulimia, y por el otro el consumo excesivo y desmesurado de alimentos simplemente por el placer que provocan.

“El mindfulness pone en actividad sistemas ejecutivos que se procesan particularmente en la corteza dorsal prefrontal, en particular el de la atención selectiva, por lo que es capaz de actuar como modulador de procesos donde participan la amígdala y el tálamo y también los núcleos del placer”, indicó Mauricio Conejo Hernández, doctor en neurociencia con especialidad en Mindfulness.

De acuerdo con el especialista, el neurotransmisor más asociado con los núcleos del placer es la dopamina, a la que se le conoce también como el neurotransmisor de la felicidad o el placer, o como la responsable de las adicciones. Por lo tanto, ingerir alimentos de forma excesiva es considerado una adicción con bases neurológicas, pues activa las referidas áreas cerebrales.

“El mindfulness actúa como mediador activando las áreas prefrontales del cerebro que son capaces de frenar la conducta adictiva, por lo tanto su eficacia en el tratamiento de los trastornos alimentarios al actuar como un regulador de las emociones”, explica Conejo Hernández.

 Asimismo, añadió que la práctica del mindfulness altera el impacto y la respuesta a los pensamientos y sentimientos. Por esto se considera particularmente efectiva para condiciones donde existen patrones de conducta poco saludables mientras fomenta estrategias adaptativas conscientes y saludables que -a su vez- son efectivas para enfrentar y superar el trastorno.

Según Conejo Hernández, aunque el mindfulness como práctica contemplativa se desarrolló más en el oriente, particularmente en la tradición budista, esta no es exclusiva, ya que está presente en todas las corrientes filosóficas y hoy es avalada por investigaciones neurocientíficas que demuestran que esta práctica es eficaz para innumerables personas que sufren condiciones, entre ellas comer compulsivamente.

Para tratar estos trastornos, algunas veces se combina el mindfulness con la terapia dialéctico-conductual o la terapia cognitiva basada en mindfulness. El mindfulness, además, reduce el estrés y la ansiedad que muchas veces causan trastornos del comportamiento alimentario.

“El mindfulness nos haría conscientes de que no es necesario contar calorías, sino más bien prestarle atención a la calidad de los alimentos que consumimos. En la medida en que logremos el balance entre menos y mejores calorías (por la mejor calidad de los alimentos) y el aumento de la actividad física, veremos pérdida de peso”, acotó el experto.

Recomendaciones 

  • Comer de forma plena (“mindful eating”): La práctica de la alimentación consciente crea conciencia de los pensamientos, emociones, sentimientos y comportamientos y su relación con los alimentos y nuestros propios hábitos al ingerirlos. El mindfulness propicia la observación de los pensamientos y sentimientos ante el comportamiento mecánico e inconsciente. Con la práctica podrían surgir preguntas como: “¿Realmente tengo hambre o estoy satisfecho?”. Observar la mente y el cuerpo resulta en la realización de que realmente ya se está satisfecho y no es necesario seguir comiendo.
  • Reducir el estrés y la ansiedad: Los trastornos alimentarios muchas veces son el resultado del estrés y la ansiedad. Para muchas personas comer es la manera de lidiar con el estrés que generalmente resulta, cuando es agudo, en depresión o ansiedad. La práctica del mindfulness es la manera más eficaz de trabajar con nuestra respuesta a los factores estresantes externos que hacen que se coma de manera compulsiva.
  • Estar en paz con los alimentos y con el cuerpo: El mindfulness como técnica terapéutica ayuda a comprender los sentimientos y aceptar el cuerpo en la medida en que aprendemos a aceptarnos a nosotros mismos en el momento presente. Con la práctica aparece la aceptación sin emitir juicio.
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