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Vivir la experiencia humana

El tantra va más allá del sexo

Es una práctica espiritual que busca “establecer que la correspondencia entre la visión de uno mismo y la visión sobre el universo sea esencial para entender la vida”

  • Por El Tiempo / GDA
  • 06 FEB. 2018 - 10:46 AM
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El tantra se refiere a la sexualidad para reconocer nuestro cuerpo como el vehículo que nos hace vivir la experiencia humana. (Shutterstock)
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Diana Prem Shakti (cuyo nombre colombiano es Diana Henao Méndez) ha pasado más de 15 años tratando de averiguar qué es exactamente el tantra. Psicóloga y especialista en terapia transpersonal, esta bogotana de 38 años viaja por el mundo dando conferencias y meditaciones guiadas sobre esta práctica espiritual que, como ella y otros estudiosos del tema afirman, busca “establecer que la correspondencia entre la visión de uno mismo y la visión sobre el universo sea esencial para entender la vida”.

Como relata en el libro que acaba de publicar, La maestra de tantra (Editorial Planeta), Prem Shakti llegó a esta práctica más de 10 años después del fallecimiento de su padre, cuando ella tenía 7 años. “Estaba convencida de que Dios me escuchaba por ser buena y sentía éxtasis por tener un corazón poseído por Su gracia”, cuenta. “Y, cuando mi padre falleció a pesar de mis plegarias, mi corazón se envenenó de culpa por no haber sido lo suficientemente buena como para que Dios me escuchara”.

Desde entonces, vivió anhelando sentir una gracia divina de nuevo en su vida. “En enero del 2001 estaba en la casa de una amiga y de pronto vi una foto que me conmovió”, dice en el libro. Ese fue un “llamado espiritual”: Osho, uno de los gurús más famosos en occidente en cuanto a prácticas de tantra. Hoy, además de estar relacionado con el hinduismo y el budismo, el tantra puede incluir desde yoga, meditación y estudios religiosos hasta prácticas en las que se asegura que el acto sexual llevará a su practicante a un estado trascendental.

Diana Prem Shakti cuenta, en su libro, su tránsito por todas esas experiencias. ¿Qué es y qué no es el tantra? Desde mi mirada, es un camino para el cual todo aspecto de la vida humana es sagrado, sea la rabia, la sexualidad, la depresión, la alegría, el dinero. Hay propuestas espirituales que dicen: “Como eres en este momento, no eres suficiente. Por eso tienes que pasar de este estado mundano a un estado trascendental”. El tantra dice: “Dónde estás y cómo estás, eres un dios”. El tantra no es un camino a la purificación”, sino que es más un camino de “pelar la cebolla” sin pelearse con las capas y sin querer descubrir el centro. El tantra suele venderse como una técnica en la que el sexo sirve para llegar a un estado sagrado. Lo primero que niegan muchas religiones “sobre todo por culpa del patriarcado y el machismo” es la sexualidad. Es el caso del catolicismo: el miedo y la condena crearon la división de lo bueno y lo malo, la división del cielo y el infierno. De la misma forma, hay sexualidad “buena”, que es para procrear, y una “mala”, que es la que se ejerce solo por placer. Al menos así lo viví yo, que vengo de una familia muy católica. Entonces, como se nos niega el cuerpo, que es lo que todos tenemos, cuando se habla de un sexo libre y sagrado ¡es supervendedor!

El tantra se refiere a la sexualidad para reconocer nuestro cuerpo como el vehículo que nos hace vivir la experiencia humana, no solo al acto sexual como tal. La pregunta de esta práctica es si podemos recibir al mundo aquí y ahora y si él me puede recibir como estoy para vivirlo en gozo, en éxtasis, que es el estado natural del ser humano para el tantra. Toda actividad en la que puedas “sentirte la vida misma” es una experiencia de gozo y, por lo tanto, una experiencia tántrica. Por ejemplo, puede ser en la danza, la música, la creatividad, el servicio a los demás.

Pero lo más fácil y ordinario que tenemos para entender ese anhelo del alma de experimentar gozo y unidad con otra persona es la sexualidad. En el libro habla de un encuentro sexual en el que usted y su amante se contemplan, durante mucho tiempo, desnudos. Es un preámbulo inusual para el sexo... Los preámbulos suelen tratar de “suplir” algo, como si eso que tiene el preámbulo no vaya a ser suficiente en sí mismo. Para el tantra, esa contemplación del cuerpo del otro, ese estar ahí, es suficiente. Para mí eso fue muy sanador con la violencia que, a nivel cultural... La experiencia de ser mirada por sus ojos, ni siquiera de ser tocada ni penetrada, para mí fue muy sanadora: sentí que era una mujer bella.

¿Qué podemos aprender del tantra sobre nuestro cuerpo? Que el cuerpo es el templo: debemos cuidarlo, escucharlo, embellecerlo, aceptarlo, sentirlo. Usualmente sentimos con la mente, pero no sentimos qué nos dice nuestro estómago, nuestro vientre, nuestro corazón, nuestras rodillas. Cuando nos preguntan algo, no nos sentamos a decirnos a nosotros mismos: ¿qué quieren decir estas partes de nuestro cuerpo frente a esta pregunta, más allá de mi cerebro? Al reflexionar eso, se baja el acelere para dar una respuesta. Se piensa de verdad. ¿Y qué nos enseña sobre el amor? El amor se refiere al “contenedor” con el que se abraza lo que hay. El amor tiene que ver con recibir al otro sin juicios. 

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