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Los beneficios de la “escucha activa” para nuestros niños

Como cualquier destreza, escuchar requiere intención y práctica para lograr un nivel óptimo, por lo que una de las mejores formas para pulir esta destreza es lo que se conoce como la escucha activa

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Quizás en algún momento les ha pasado esto: mientras nuestro niño nos habla afirmamos con la cabeza sin necesariamente tener claro lo que nos está diciendo. Luego de unos segundos, él hace una pausa y nos dice: “Papá, te hice una pregunta” y espera por la contestación.

Muchas veces oímos, pero no escuchamos. Sin embargo, escuchar es el principio básico de una buena comunicación. Es un elemento esencial en el desarrollo de una sana y productiva relación con nuestros hijos. Pero, como cualquier destreza, escuchar requiere intención y práctica para lograr un nivel óptimo. Una de las mejores formas para pulir esta destreza es lo que se conoce como la escucha activa.

Esta modalidad involucra varios componentes como la concentración, la receptividad y el lenguaje no verbal. Una buena manera de definirlo es escuchar con todos los sentidos. Sin embargo, aunque parece obvio, es algo que, en ocasiones, y sin percatarnos, no efectuamos debido a todas las presiones, distracciones y retos que vivimos cada día. Por tal razón, es importante que estemos atentos y presentes en los momentos en que nuestros niños deseen hablar con nosotros. Sostener una conversación en la que mantengamos el contacto visual, respondiendo con gestos o expresiones faciales, libre de distracciones y sin emitir juicios, es una de las actividades que nos ofrecerá mayores beneficios en nuestras relaciones familiares. Algunos de estos beneficios son los siguientes:

Mejora la conexión con tu niño

Sentarnos a conversar con nuestros niños, con atención y empatía, contribuye a fortalecer la conexión emocional con tu niño. Debemos modelar el comportamiento que esperamos de ellos compartiendo primero nosotros relatos de nuestro día, experiencias vividas o simplemente expresando cómo nos sentimos. Eso fomentará que ellos hagan lo mismo y que la interacción con ellos no sea equivalente a un interrogatorio de nosotros hacia ellos. Los resultados de la práctica frecuente de este ejercicio nos brindarán un mayor grado de intimidad y bienestar.

Fortalece la confianza en nosotros

Al igual que cualquier otra relación, sostener conversaciones con nuestros pequeños en las cuales pongamos todos nuestros sentidos y atención creará un mayor grado de confianza. Por tal razón, nuestros hijos nos buscarán para conversar en momentos en los cuales sientan la necesidad y quieran expresar alguna preocupación o inquietud. De esta manera, se nos facilitará el proceso de entender y atender las situaciones que enfrentarán según vayan creciendo.

Mejora su autoestima

¿Cómo te sientes cuando en una reunión o actividad social te expresas y otros validan tu punto con entusiasmo? De igual forma, escuchar con atención a nuestros niños mejora su autoestima y seguridad. Por otra parte, sentir que su opinión es importante y que se toma en consideración contribuye a fortalecer la confianza en sí mismos y su rol como un miembro de la familia. Además, promueve que, de igual manera, ellos estén en disposición de escuchar a los demás.

Mejora la armonía en el hogar

Uno de los mayores beneficios de la escucha activa es que promueve el entendimiento entre los miembros de la familia. Como resultado, una familia en la que hay mayor comprensión y apertura a la comunicación formará un hogar con mayor paz y armonía.

La comunicación es el primer paso para crear una relación saludable entre los seres humanos. No debemos subestimar la necesidad del diálogo y la expresión de nuestros niños por el hecho de ser pequeños y en cada etapa de su desarrollo. Parte de nuestra misión como padres debe ser enseñarles la importancia de escuchar a los demás con atención, respeto y sin prejuicios. Seamos precursores de la escucha activa en nuestra familia y fomentemos seres de bien en el futuro.

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