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7 formas de enseñar a nuestros hijos a ser agradecidos

Aprovechemos estos días para reflexionar, agradecer nuestra vida y lo que recibimos por más sencillo que parezca

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Hace 10 años nació mi hijo mayor.  Desde entonces y dos años después, tras el nacimiento de su hermano, agradezco todos los días porque ellos tienen salud y están bien. Agradezco además el privilegio de ser su padre y de poderlos criar en un hogar seguro y estable, compartiendo la responsabilidad con una esposa tan dedicada a ellos como yo y con múltiples apoyos a nuestro alrededor. Me considero un padre dedicado y presente, mas no perfecto. A modo de humor, siempre digo que no soy experto en nada excepto en ser papá. A diario me topo con múltiples ejemplos de varones que asumen la paternidad con seriedad, responsabilidad y entusiasmo. Afortunadamente, hoy día hay muchísimos padres volcados en la formación de sus hijos y muchos de ellos haciéndolo en circunstancias complejas y adversas. Conozco padres jóvenes que estudian y trabajan, y que aún así hacen de tripas corazones para pasar tiempo con ellos. Tengo amigos divorciados y viudos que están a cargo de sus hijos y que son excelentes modelos. Hay abuelos criando a sus nietos como si fueran sus padres, padrastros que aman a los hijos de su pareja como si fueran suyos y parejas gays haciéndose espacio como padres en una sociedad que pudiera ser más tolerante y brindarles más apoyo.   

En mi caso, mi paternidad es un reflejo de tres modelos importantes en mi vida: mi abuelo materno, quien fue mi guía y maestro; mi padrino, compañero y cómplice de tantas historias, y por supuesto mi padre, ejemplo de tenacidad, humildad y servicio al prójimo. Ellos me inculcaron la importancia de ser agradecido y de poner al servicio del que lo necesite mis destrezas y recursos.  En mi caso, siento que tengo que devolverle a la vida lo mucho que me ha dado y lo mismo procuro hacer con mis dos hijos.  Creo que para forjar seres humanos de bien tenemos que cultivar en nuestros retoños, desde temprana edad, la importancia de ser agradecidos. Ya que este proyecto tiene el propósito de darle voz a padres y madres que están totalmente comprometidos con la crianza de sus hijos y que diariamente viven con pasión esta noble encomienda, quiero convertirme en un recurso de apoyo para ellos. Por eso, como uno de mis primeros consejos, les comparto estas 7 maneras de cultivar en nuestros hijos el agradecimiento:

  1. Enséñales a identificar diariamente 3 razones por las cuales dar gracias: Este es un hábito que nos permite, de manera sencilla, acostumbrarnos a dar gracias.  Un buen momento para hacerlo es justo antes de dormir o mientras viajan en el carro. De paso, se puede conversar sobre los eventos del día y se fomenta el diálogo y la comunicación. Comienza tú dando el ejemplo y comparte con tus hijos las razones por las que das gracias cada día. 
  2. Lleven un “Diario de Gratitud": Ya existen publicaciones de este tipo, para niños, que les permiten plasmar por escrito e incluso con dibujos sus razones para dar gracias y reflexionar sobre sus emociones. Puedes, de igual forma, ponerlos a crear su propio diario usando un cuaderno que ellos mismos decoren.
  3. Den gracias por los alimentos antes de comer: Esta es una de las formas más simples de acostumbrarse a dar gracias y hacerlo parte de su vida. Lo aprendí de pequeño, y aún lo hago no importa donde esté.  Exhórtalos a expresar la gratitud en sus propias palabras; y mientras más sencillo, mejor.
  4. Enséñales a ganarse las cosas: Hazles saber que si quieren lograr algo tienen que trabajar por ello. Deben saber que en los estudios, en los deportes u otros pasatiempos, si no hacen su parte, no lograrán su objetivo.  De igual forma, prémialos cuando lo merezcan, preferiblemente, luego de cumplir con un compromiso, hacer una tarea en el hogar o poner gran esfuerzo para lograr una meta.
  5.  Procura que compartan lo que tienen: Es importante dejarles saber que hay muchas personas alrededor del mundo menos afortunadas que ellos. Déjales saber que la mejor forma de agradecer es compartiendo lo que tenemos, desde una merienda o un juguete, hasta involucrándose en actividades de voluntariado y responsabilidad social.  
  6. Enséñales a servir a los demás: Todos los seres humanos tenemos virtudes, habilidades y fortalezas que podemos poner al servicio de los demás. Por ejemplo, si tu hija es buena en matemáticas, puede ayudar a otra niña que lo necesite a entenderlas mejor. Si tu hijo toca flauta, puede visitar un hogar de ancianos y obsequiar su talento para llevar música y alegría por un rato. Es sencillo, no cuesta nada y entenderán de primera mano la satisfacción que se genera cuando se da desinteresadamente.
  7. Hay que decir "no" de vez en cuando: Por naturaleza humana, queremos que nuestros hijos crezcan con más recursos y en mejores condiciones que las que vivimos nosotros. Sin embargo, complacer sus antojos de forma desmedida los puede llevar a convertirse en personas engreídas e inconscientes. Es importante que aprendan que no siempre se puede y que a veces en la vida las cosas no se van a dar como uno las quiere. De esta manera, aprenderán a ser persistentes, a manejar la frustración y a valorar más las cosas cuando las reciben.

Estamos comenzando una de las épocas más bonitas del año. Aprovechemos estos días para reflexionar, agradecer nuestra vida y lo que recibimos por más sencillo que parezca. Utilicemos este periodo para enseñar a nuestros tesoros lo bonito de compartir y la satisfacción que uno siente cuando ayuda a alguien que lo necesita. Si queremos tener una mejor sociedad en el futuro, tenemos que cultivar en nuestros niños principios y valores, modelando nosotros el comportamiento que esperamos de ellos.

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