Loader

La salud es más que vivir sin enfermedad

Conoce 8 consejos prácticos para alcanzarla desde una perspectiva diferente

Photo
Los pensamientos positivos, tienen efectos beneficiosos tanto para nuestra salud y bienestar integral, como para la salud y el bienestar de quienes nos rodean. (reeimages.com)
  • Compartir esta nota:

Por algún lado leí que “la salud no es solo lo que comes o haces, sino también lo que piensas, sientes y dices” y me pareció una aseveración muy acertada, por lo que quisiera compartir con ustedes algunas de mis ideas sobre este tema.

Puede que para muchas personas hablar de salud implique dialogar sobre la existencia o la no existencia de enfermedades. Desde mi perspectiva, implica algo más y ya mismo se darán cuenta por qué.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la salud como “un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad”, una definición que abarca los diferentes aspectos de la vida del ser humano. Lo lindo de esta definición es que lo que es un estado de perfecta salud y armonía para mí, no necesariamente lo es para cualquier otra persona. Lo que nos hace saludables es una combinación de variables únicas en cada individuo.

Sin embargo, lo que más me llama la atención –y aquí retomo la frase inicial– es cómo los pensamientos, los sentimientos y las palabras pueden ser tan poderosos que nos pueden enfermar y también provocar efectos insospechados en los demás. La advertencia podría causar incredulidad en muchos, pero, ¡hay que tener cuidado con lo que se piensa, se siente y se dice! El poder de los pensamientos, los sentimientos y las palabras es no tiene límites.

Como les comenté, es obvio que cada persona es un mundo. Pero, lo primero que debemos saber es que, de la misma manera que el cuerpo afecta la mente, la mente es capaz de afectar el cuerpo. Para pelos, ¿verdad? ¿Cómo es esto posible?

Los científicos han descrito que los pensamientos afectan los neurotransmisores, que son sustancias químicas elaboradas por las células nerviosas. Estas le permiten al cerebro comunicarse con otras células y controlan prácticamente todas las funciones del cuerpo, desde sentirse feliz, hasta cómo manejamos el estrés. El asunto, dentro de lo complicado, es sencillo y la evidencia sobre el efecto de los pensamientos en la salud es contundente.

¿Qué se puede hacer? A continuación, comparto algunos consejos para aprender a cuidar nuestra salud y nuestra mente.

1. La doctora Karen Lawson, del Centro de Sanación y Espiritualidad de la Universidad de Minnesota, recomienda manejar las emociones positivamente. Las emociones negativas y el sentimiento de rabia constantes pueden ocasionar estrés crónico, lo que, a su vez, puede acortar la esperanza de vida. Propone que por cada emoción negativa, se sientan tres emociones positivas intencionalmente, lo que, de acuerdo a la científica Barbara Fredrickson, puede revertir el efecto físico de las emociones negativas.

2. Aprender a perdonar. Según el Proyecto del Perdón, dirigido por el doctor Frederic Luskin, de la Universidad de Stanford, practicar el perdón está asociado a un mejor sistema inmune y a una mayor expectativa de vida. También puede disminuir la presión arterial y mejorar la salud cardiovascular.

3. No subestimar el poder de la gratitud. La investigadora Brené Brown, de la Universidad de Houston, explica que existe una relación entre la alegría y la gratitud que impacta el bienestar emocional. Despierta cada mañana y acuéstate cada noche, dando gracias.

4. Cultivar las emociones positivas. La ciencia explica que estas tienen un propósito: ayudar al cuerpo a recuperarse de los efectos persistentes de las emociones negativas. A su vez, el positivismo ayuda a desarrollar la resiliencia para enfrentar las crisis y la adversidad más asertivamente.

Por su parte, la doctora Laura Kubzansky, profesora de Ciencias Sociales de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan School de la Universidad de Harvard, explica que la “vitalidad emocional”, caracterizada por el entusiasmo, la esperanza, el amor a la vida y la habilidad de balancear los aspectos negativos con las emociones, se asocia a un riesgo sustancialmente menor de sufrir ataques al corazón y derrames cerebrales. Para alcanzar este estado, la doctora Kubzansky recomienda:

5. No te fijarse en la edad. Investigaciones han encontrado que las personas que dicen sentirse más jóvenes de lo que realmente son, tienden a vivir más.

6. Enfocarse en lo que es importante. Aunque esta capacidad aumenta con la edad, la próxima vez que se molesten o inquieten por alguna pequeñez, pónganlo en  perspectiva con el resto de sus vidas.

7. Practicar mindfulness. Enfocarse en el momento y aceptar los pensamientos y sentimientos sin juzgarse, ayudará a disminuir la ansiedad y a no retornar a los patrones de pensamientos negativos.
8. Tener un sentido de propósito. ¡Esta recomendación es súper importante! Mantener el horizonte amplio y mirar los cambios como una oportunidad de iniciar algo brinda sentido pertenencia.

Como siempre les digo, en mi caso, algunas cosas funcionan y otras, pues, no tanto. Pero, continúo aprendiendo sobre la marcha. Es maravilloso y esperanzador saber que los pensamientos positivos, tienen efectos beneficiosos tanto para nuestra salud y bienestar integral, como para los de quienes nos rodean. Ese poder también lo tienen las palabras que salen de nuestra boca y nuestros sentimientos y acciones. Esto es lo que nos da la capacidad de construir o destruir, ya sean relaciones, amistades o vidas plenas y positivas a nuestro paso por este gran trayecto llamado vida. ¿Qué piensan y sienten en estos momentos? ¿Se están enfermando a sí mismos o a otros o están cultivando la salud integral?

Recuerden que pueden seguirme en Twitter: lucialozada1 y también pueden escribirme a lucia.lozada@gfrmedia.com.

  • Compartir esta nota:

POSTS RELACIONADOS

Comentarios

    Dejar comentario
    Volver Arriba