Loader
Adopción de Animales

Jóvenes dan hogar temporero a mascotas desamparados

Estudiantes de escuelas intermedias y superiores, de Naranjito y de Bayamón, participan en el programa de “Foster” de la organización sin fines de lucro Naranjito Foster to Adoption

Photo
En la foto, Flor Ortiz y la maestra Giselle Cinturón Cuevas junto al grupo de estudiantes que cuidan a los animales. (teresa.canino@gfrmedia.com)
  • Compartir esta nota:

“Desde pequeño me han gustado los animales. Me tocó cuidar a una sata llamada Nala. La tuve en casa una semana y me encariñé bien rápido. Cuando la adoptaron y tuve que entregarla, hasta lloré. Fue muy bonito; siento que ayudé a esa perra que no tenía  hogar”, afirma Isaac Cuadrado, estudiante de cuarto año, de la Escuela Francisco Manrique Cabrera de Bayamón.

Y es que Isaac, al igual que otros estudiantes de escuelas intermedias y superiores, de Naranjito y de Bayamón, participan en el programa de foster de la organización sin fines de lucro, Naranjito Foster to Adoption (NFA), inscrita en 2017, tras el paso del huracán María. 

Flor Marie Ortiz, presidenta de la NFA, organización liderada por voluntarios, en su mayoría maestros y otros profesionales, plantea que, diariamente se ven en nuestras calles, mascotas de todas las edades, razas y condiciones de salud, abandonadas a su suerte. Esta cifra, se ha disparado, después del paso de María, debido a la gran cantidad de personas que han emigrado del país y han dejado desamparados a sus  perros y gatos. Se estima que la cantidad de animales realengos en Puerto Rico podría sobrepasar los 300,000.

“Conscientes de esta situación, fue que se creó NFA, que se dedica a rescatar animales, a buscarles hogares temporeros en lo que son adoptados, lo que se conoce como foster. También educamos a la ciudadanía sobre el bienestar animal, la importancia de la esterilización y castración, y cómo cada persona puede ayudar”, señala. 

Cuenta Ortiz que la NFA no tiene un centro para albergar mascotas abandonadas, sino que opera a base de donaciones y el programa de foster, que en español significa hogar temporero. “En nuestro programa, lo que hicimos fue adaptar el concepto utilizado en Estados Unidos en donde se le da  hogar temporero a niños que son separados de sus familias por el gobierno, pero en nuestro caso, lo hacemos con mascotas”, subraya.  

Dice Ortiz que, lo diferente de la NFA es que, además de invitar a las familias de la comunidad para que sean foster, incluyeron a estudiantes de tres escuelas de Naranjito y una de Bayamón para que, con la autorización de sus padres, sus hogares sirvan de foster para las mascotas rescatadas por la organización.

“El concepto de foster para mascotas ya existía, pero no era utilizando estudiantes de las escuelas como recurso. Como soy maestra y otros miembros de la organización también, se nos ocurrió incluir a  nuestros alumnos”, sostiene. 

Las escuelas que están participando en el programa son: Francisco Morales, Mercedes Rosado y Rubén Rodríguez, las tres de Naranjito y la Francisco Manrique Cabrera de Bayamón.

Por su parte, la maestra Giselle Cintrón Cueva, tesorera de la NFA, asegura que a los estudiantes  les resulta atractivo participar en este programa. “Los jóvenes tienen que cumplir horas comunitarias como requisito de la escuela y ser foster de una mascota rescatada, les cuenta para ello. Hemos visto cómo los  estudiantes les brindan a los animales un espacio de su hogar y de su corazón; los cuidan y los protegen. Además, esta es una manera de enseñarles a los alumnos, responsabilidad social”, reitera. 

Cómo funciona la NFA

Cuando un voluntario de la NFA rescata a una  mascota abandonada, se la entrega a un estudiante o familia que ya ha sido  identificada como foster, para que cuide el animal temporeramente, hasta que éste sea adoptado en Puerto Rico o viajado a Estados Unidos para adopción.

El período en que una mascota rescata puede estar en un foster, varía entre una o más semanas, lo que se haya acordado con el cuidador. En ocasiones, la mascota puede pasar de un foster a otro, hasta que se finalice su trámite de adopción.

Domingo González, estudiante de cuarto año en Bayamón es ejemplo de esto. “Fui el foster de un perrito que se llama Snoopy. Lo cuidé por 11 días y ahora está en la casa de otro estudiante, hasta que sea adoptado. Me encantó la experiencia de haber ayudado a un ser vivo”, sostiene el estudiante.

La organización le provee al cuidador temporero los alimentos  y artículos necesarios para la mascota, así como el cuidado veterinario, incluyendo vacunación. Este año ya han ayudado a sobre 250 animales.

 “Para aceptar a un hogar de un estudiante o de una familia en el programa, se realiza un proceso de evaluación. Tenemos que estar seguros  que se va a entregar el animal a  personas responsables. Una vez el animal está el hogar temporero, se le da seguimiento”, recalca Cintrón Cuevas. 

Necesario el apoyo comunitario

Actualmente, la organización tiene 23 estudiantes activos como foster y  una lista de espera de sobre 60 estudiantes que desean ser foster, pero no han podido reclutarlos por falta de recursos económicos. “Nos hace falta más donaciones para poder expandir el programa”, observa Ortiz.

Reconoce la presidenta que, lo más difícil para la NFA, es conseguir el dinero para comprar la comida, accesorios y cubrir los gastos de veterinario de los perros y los gatos rescatados. “Dar una mascota para su cuidado temporero, lo mínimo que la organización tiene que proveerle al cuidador, es el equivalente a unos $40, los que se utilizan para la compra de artículos, comida y vacunas”, añade.

Dice Cintrón Cuevas que lo están haciendo, es invitando a esos estudiantes que no pueden reclutar por el momento, a que ayuden conseguir los “Doggie Box” y los “Miau Box”, que son las cajas con  artículos y alimentos para las mascotas. “Esta ayuda también les cuenta como horas comunitarias”, asevera. 

“Queremos llevar este programa a todas las escuelas de Puerto Rico, y que los estudiantes sean parte de la solución y no del problema. El propósito es que se reduzca el abandono y maltrato de animales”, redondea Ortiz.

Programa de esterilización y castración

La organización también ofrece charlas, casa por casa, en las escuelas y en centros de trabajo, sobre la importancia de la esterilización y castración temprana de los animales. Además, le gustaría disponer de fondos para ayudar en la esterilización y castración de los animales.

Según información de la Oficina Estatal para el Control de Animales, la esterilización de la hembra (extirpación quirúrgica de ovarios y útero) y del macho (castración/extirpación de los testículos) es una operación veterinaria efectuada con anestesia general.

En la oficina privada de un veterinario, el costo por esterilización de un perro o gato ronda entre los $100 a $200, dependiendo de varios factores, incluyendo su tamaño y peso.

Un análisis de la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos, una perra y su camada pueden producir unos 67,000 canes en seis años. Asimismo, una gata y su primera camada pueden producir hasta 420,000 gatitos en  siete años. Esto se debe a que una perra sin esterilizar puede parir dos veces al año, mientras que una gata sin operar puede hacer lo propio unas tres veces cada año. “De ahí la importancia de la esterilización y castración para el control de animales. Esto, a su vez, ayudará a reducir el maltrato y el abandono de los animales”, puntualiza Ortiz. 

Cómo puedes ayudar

ATH Móvil - 939-248-5806

Pay Pal – paypal.me/naranjitofoster

Banco Popular - cuenta #361394484

  • Compartir esta nota:

Comentarios

    Dejar comentario
    Volver Arriba