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Transformación

La nueva vida de las sobrevivientes del cáncer de mama

Son una serie de efectos, y pueden pasar varios meses, hasta un año, hasta que personas reportan que vuelven a estar como antes

  • Por El Mercurio / GDA
  • 13 NOV. 2017 - 09:42 AM
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Es recomendable lograr un buen regreso al trabajo, hablar de la autoimagen y de la sexualidad. (Shutterstock)
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"El cerebro que ha tenido efecto de la quimioterapia, en un gran porcentaje de pacientes se describen alteraciones cognitivas, problemas de memoria, de concentración, de capacidad ejecutiva, de ordenar o planear las cosas. Son una serie de efectos, y pueden pasar varios meses, hasta un año, hasta que la persona reporta que volvió a estar como antes", dice Christian Weiss, psiquiatra y jefe de la Unidad de Psicooncología de la Red de Salud UC Christus. A eso se suman otros efectos secundarios, como tener menos fuerza y sensación de hormigueo.

El problema es que muchas veces, agrega Weiss -quien dicta talleres para sobrevivientes del cáncer-, en la familia y en el trabajo los pacientes escuchan frases del estilo "Si ya se te pasó el cáncer, ¿por qué no puedes hacer las cosas que hacías antes?". En las sesiones del taller, Weiss les explica a sus pacientes cómo lograr un buen regreso al trabajo, se habla de la autoimagen y de la sexualidad, entre otros temas. Parte de la sesión también es un espacio para que las mujeres compartan sus experiencias.

"Muchas nos dimos cuenta de que tenemos que darnos importancia, tenemos que darnos nuestro tiempo. Estamos acostumbradas a que las mujeres tenemos que estar para los maridos, para los papás, para los hijos, y si no, es mal visto", dice Gabriela Hameau sobre su participación en el taller.

"El principal desafío es asumir el nuevo equilibrio", dice Weiss. "El cáncer ha generado cambios a nivel familiar, laboral, pero también la persona se cuestiona. '¿Cuál va a ser mi estilo de vida? ¿Está bien que siga trabajando como estaba trabajando?'. Hay hartos cuestionamientos".

A Gabriela, la enfermedad la obligó a plantearse cambios, entre ellos, dejar de fumar, tener una segunda casa en Farellones y separarse.

"No me da angustia hablar del cáncer, siempre he estado dispuesta a responderle a la gente que hace preguntas", dice Camila Olivos (28).

Eso sí, reconoce que hay una pregunta frecuente: "Muchos me preguntan si me sacaron la mama. Les digo que no necesariamente te la sacan por completo. También muchos amigos cuando te empiezas a hinchar, se te cae el pelo, se alejan. Les daba miedo venir a verme. 'Oye, si sigo siendo la misma, solo que calva', les decía yo".

Pero Camila reconoce que sí tuvo amigos que la acompañaron durante el proceso. El apoyo que sintió de sus compañeros de trabajo en el Museo de Arte Colonial, quienes le preguntaban cómo seguía, también le ayudó.

"Ahora sigo trabando en el museo y me cuidan un montón, que no haga fuerza, por ejemplo. Son un siete y creo que (al conocer mi historia) ellos también han tomado más conciencia del tema del cáncer".

Para Gabriela, la vida después del cáncer de mama se puede resumir así: "En 2017 estoy mejor que en 2012, cuando no sabía que tenía cáncer".

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