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Puerto Rico tras María

Un regreso a clases distinto

Proponen nuevo paradigma educativo ante la emergencia

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Durante la primera semana de clases, cada día inició con actividades especiales -incluso clases de Zumba ofrecidas por un padre- seguidas de una oración. (aurora.rivera@gfrmedia.com)
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Docentes de uno de los colegios que reinició clases poco después del paso del huracán María por Puerto Rico aseguran que, para facilitar el regreso de niños y adultos a las aulas en medio de una crisis nacional como la que atraviesa el País, es esencial atender aspectos medulares de la experiencia humana como el espiritual, el psicológico y el intelectual.

Tomando en cuenta las innumerables pérdidas emocionales y materiales que sufrieron miles de estudiantes, muchos de los cuales todavía esperan por el reinicio de sus clases, Nancy Díaz Morales y Laura Ortiz Ramos, directora y principal del Colegio Nuestra Señora de la Merced en Cayey, respectivamente, compartieron algunas de las iniciativas que les permitieron reiniciar labores académicas, apenas dos semanas después del paso del huracán y cómo, poco a poco, ayudaron a sus alumnos a tener alguna sensación de normalidad.

Antes del fenómeno atmosférico habían acordado con los cerca de 70 empleados de la institución que, de ser posible, se encontrarían en el colegio el viernes siguiente. Aseguran que un 98% se reportó. “El paso número uno es atender a ese personal para que se fortalezca y poder atender las necesidades de los niños y de los padres, para que pueda haber empatía”, señaló Díaz Morales.

“Luego de consultar con terapeutas, psicólogos, con las dos trabajadoras sociales que tenemos, con una consejera que también es coach, nos sentamos a hacer un plan de acción. Hay que trabajar lo espiritual, lo emocional, la parte académica o de conocimiento de lo que pasó a nivel científico para, entonces, continuar con el día a día del colegio. Dimos una reflexión comunitaria, se habló del evento, y este proceso fue exactamente el mismo que se hizo con los niños”, enumeró la directora con 34 años de experiencia en la institución.

Con cartulinas colgadas de las verjas, convocaron a la comunidad a limpiar, y muchos llegaron prestos el lunes, 25 de octubre. “Tuvimos una gran cantidad de exalumnos, padres, alumnos activos y daba gusto ver cómo se unieron para trabajar. En una semana nuestro colegio estaba listo”, indicó, por su parte, la doctora Ortiz Ramos, especialista en gerencia y liderazgo educativo.

Flexibilizaron el requisito de uso de uniforme, teniendo en cuenta la falta de agua y energía eléctrica. Sustituyeron exámenes por pruebas cortas y trabajos en clase. “Después de María, somos un país diferente, pues, lo que hacemos tiene que ser diferente. Hay que desarrollar estrategias que respondan, no únicamente lo académico, sino a lo emocional y, mientras estoy desarrollando la clase, aprovecho para fortalecer y reforzar lo que necesitan”, relató Díaz Morales.

Las clases comenzaron el 2 de octubre. Durante la primera semana, cada día inició con actividades especiales -incluso clases de Zumba ofrecidas por un padre- seguidas de una oración. “Los recibimos en nuestro patio interior con música, con alegría, con entusiasmo, para transmitirles el que, a pesar de la situación, siempre hay un día mejor para levantarse. Al día de hoy tenemos sobre el 100% (de matrícula) porque tenemos los nuestros y tenemos (unos 30) estudiantes de otras escuelas que no han podido comenzar, y en los grados que tienen espacio los hemos acogido de manera gratuita (hasta diciembre)”, apuntó Ortiz Ramos.

A los alumnos de elemental cuyos salones se dañaron, se les explicó la pérdida con una perspectiva optimista.

Una de las situaciones que han atendido es la de niños nerviosos cada vez que llueve. “Hay que dar atención a esa necesidad emocional de tranquilidad, de sosiego, de explicación, darles seguridad”, apuntó la directora de la institución, que tuvo daños estimados en $700,000. Destacó que con los adolescentes es más apremiante la franqueza. “Es responder a su pregunta con lo correcto, no con paños tibios”, dijo.

Para los mayores, la pérdida más sentida fue la de áreas deportivas y los cambios en eventos especiales. “Sus actividades se corren o se transforman a eventos de ayuda. Ellos ven que tuvimos una pérdida, pero nos reponemos de igual o de mejor manera”, afirmó Ortiz Ramos.

“Nuestra exhortación a los maestros es que escuchen a sus estudiantes, que les permitan sacar sus experiencias porque es como se van a sentir más aliviados dentro de la realidad. Que sean considerados, que tengan en cuenta las necesidades de los estudiantes luego de que salen de la escuela. Solidaridad”, recalcó.

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