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Guía del cuidador del paciente de alzhéimer

¿Cómo ser un buen cuidador de paciente?

Ofrecemos una guía de cómo puedes ayudar a tu familiar

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Dependiendo de la etapa de la condición y de los recursos disponibles, cada familia debe determinar cómo brindará a la persona afectada la atención que necesita. (Shutterstock)
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Con el diagnóstico de alzhéimer de un ser querido comienza un largo camino. Además de aceptar la nueva realidad familiar, hay que planificar muchos detalles para asegurar el bienestar del paciente y esto incluye, por supuesto, su cuidado diario.

El primer paso para asumir la responsabilidad es educarse, asegura María Soledad Pieras, directora de la Organización Pro Atención de Personas con Alzhéimer (OPAPA). Aprender sobre la condición y las etapas facilitará la toma de buenas decisiones. Además, ayudará a crear un ambiente de estabilidad.

Dependiendo de la etapa de la condición y de los recursos disponibles, cada familia debe determinar cómo brindará a la persona afectada la atención que necesita. En muchos casos, los familiares dividen las responsabilidades (económicas y no económicas) de acuerdo con sus posibilidades. En otros casos, el apoyo es poco o ninguno y una sola persona (cónyuge, hijos u otra persona cercana) se queda a cargo.

Preferiblemente, el paciente debe permanecer en un mismo ambiente, ya que los cambios de ubicación podrían aumentar la confusión que suele acompañar a la enfermedad. Pieras recomienda observar el comportamiento de la persona afectada para determinar qué se ajusta mejor a sus necesidades.

“Mi papá fue diagnosticado hace 17 años. Como grupo familiar aprendimos que no podemos estar la familia completa con él porque se aturde cuando hay mucha gente. Así es que en días especiales vamos en grupos pequeños o a cenar solo los hijos y mi mamá. Esas son las cosas que vamos aprendiendo, según los cambios de la enfermedad”, explica.

A las familias que ayuda a través de la organización que dirige, Pieras les recomienda practicar las tres S:

Sabiduría - se obtiene a través de la educación.

Salud - cuidarte para poder cuidar.

Serenidad - para mantener la tranquilidad, utilizando disciplinas holísticas, tu religión u otra práctica que prefieras.

12 recomendaciones

  1. Sé paciente. Acepta que tanto tú como el paciente a tu cuidado cometerán errores.
  2. Al ayudar al paciente, practica la sutileza y no le recrimines. Dale tiempo para realizar sus actividades aunque tarde más que antes.
  3. No hables de la persona enferma en su presencia como si no estuviese, aunque creas que no te puede entender. 
  4. Controla tu temperamento. Si notas que estás perdiendo la paciencia fácilmente podrías estar sobrecargado. Busca ayuda.
  5. Estimula la conversación con el paciente. El mutismo es un signo de aislamiento que no es beneficioso para la persona con demencia.
  6. Respeta la intimidad de la persona enferma, especialmente en el baño y cuando se vista.
  7. Respeta sus costumbres y no le obligues a hacer algo que sabes que por sus creencias, gustos, costumbres o preferencias, no haría.
  8. La rutina es esencial para los pacientes con alzhéimer, ya que les proporciona seguridad. No cambies sus horarios ni sus hábitos, ni sus cosas de sitio (es bastante habitual que la persona enferma las cambie con frecuencia, las desordene; vuelve a colocarlas en su sitio, así lo ayudarás a encontrarlas cuando las necesite).
  9. Sé flexible. Considera que eres tú quien debe ajustarse al ritmo del paciente y no al revés.
  10. Expresa afecto, caricias y sonrisas. Intenta que el paciente haga lo mismo, pero sin presionarlo o agobiarlo.
  11. Intenta mantener el sentido del humor. Mejor aún, reírse juntos será beneficioso para ambos.
  12. Si el paciente se altera o agita, mantén la calma. Agárralo con suavidad, proporciónale seguridad con tu forma de hablar, tus gestos y una sonrisa. Busca dirigir su atención a algo distinto que lo calme.
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