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Espacio Mágico

Lo que tus manos pueden revelar

Ellas no solo envejecen, sino que van sumando líneas y marcas a medida que vivimos

  • Por Virginia Gómez
  • 08 JUL. 2018 - 02:30 AM
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Las manos también funcionan para comunicar nuestros potenciales y hasta que nos marcan nuestro futuro. (Shutterstock)
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Con ellas acariciamos, escribimos, trabajamos y nos expresamos. Sin embargo, las manos también funcionan para comunicar nuestros potenciales y hasta que nos marcan nuestro futuro.

Este arte se llama “quiromancia”, del griego quiros que significa “manos” y mancia que es “estudio”. Y las personas que estudian y leen las manos se conocen como palmistas o quirománticos.

Esta fascinación por conocer el carácter de una persona y su posible futuro leyendo sus manos nació hace siglos en Euroasia: India, Nepal, Tibet, China, Persia, Sumeria y las históricas Palestina y Babilonia. En el siglo 19 en Europa cobró auge con expertos palmistas como Casimir D’Appentigny y Adrien Desbarollie que fundaron el análisis moderno de la quiromancia.

Tanta aceptación tuvo la lectura de manos que -para evitar que los charlatanes abusaran de quienes ansiaban estos conocimientos en 1889- se fundó The Chirological Society of Great Britain y en 1897 The American Chirological Society por Edgar de Valcourt-Vermont, el legendario Conde de St. Germain. Debemos mencionar también al más famoso palmista Cheiro (1866-1936), quien leyó con tanta precisión las manos del rey Eduardo VII de Inglaterra que le adelantó su abdicación al trono por el amor de una mujer y de William Pirrie, chairman de Harland and Wolf, constructores del Titanic, a quien previno del hundimiento mucho antes de que zarpara. Y así acertó también con las lecturas de los escritores Mark Twain, Oscar Wilde y de la diva teatral Sarah Bernhard, entre muchas estrellas de Hollywood.

La quiromancia o lectura de las manos se divide en tres apartados principales:

1. La quironomia: el carácter de una persona se lee por el tamaño, forma y apariencia de sus manos y dedos.

2. La quiromancia: las líneas y marcas en las manos revelan el carácter y el futuro de la persona.

3. La dermatoglifia: se estudia a la persona mediante sus huellas dactilares.

Ambas manos se deben estudiar porque son distintas y cambian a través de los años. Por muy irreal que parezca, lo cierto es que nuestras manos no solo envejecen, sino que van sumando líneas a medida que vamos viviendo. Es como si nuestra vida quedara impresa en sus líneas y marcas. De hecho, observarnos las manos es un ejercicio que puede servir para confrontar nuestra trayectoria por esta vida. Y es que cada mano narrará nuestra vida desde un punto de vista distinto.

Por ejemplo, se estudia la mano dominante (con la que escribimos o la que más utilizamos), que también es llamada la “mano del destino” porque refleja la personalidad del sujeto, los cambios y las experiencias que ha tenido en esta vida. Esta representa nuestra mente consciente.

En cambio la otra, la que se conoce como la “no dominante” representa el potencial de la persona, su futuro, porque refleja el subconsciente. En algunas tradiciones quirománticas se cree que esta es la mano en la que quedan impresos los rasgos familiares hereditarios. Incluso hay palmistas que ven en esta mano las vidas pasadas y las condiciones karmáticas que arrastra la persona de otras encarnaciones.

Igual que las dos manos son distintas, también varían las líneas de persona a persona. No todo el mundo posee todas las líneas conocidas en las palmas de sus manos. De hecho, las tres principales que generalmente todos tenemos, son: línea del corazón, donde se interpreta la vida emocional; la línea de la cabeza, que encierra la capacidad intelectual de la persona para aprender, comprender y expresarse; y la línea de la vida, que es la más controversial, ya que refleja los cambios trascendentales de la vida de esa persona, incluyendo sus heridas físicas. Contrario a la creencia popular, los palmistas nunca vinculan el largo de la línea de la vida con los años que vivirá la persona.

Los dedos de la mano también reciben una influencia distinta. Así que los anillos debemos llevarlos en los dedos adecuados para lo que deseamos potenciar. En la más tradicional escuela quiromántica que es la griega, se atribuyen las influencias de los dioses y diosas a cada dedo. Por ejemplo, el dedo anular está asociado con Apolo. De esta forma elegiremos el dedo según deseemos fama, fortuna, arte, belleza, armonía, amor, etc. Así nuestras manos no solo serán un reflejo de nuestra personalidad, sino que también favorecerán el futuro que deseamos.

La autora es analista de temas de ciencia y espiritualidad. Para contactarla puedes acceder awww.virginiagomez.com.

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