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Sexualidad

El erotismo en la menopausia puede ser maravilloso

En esta etapa de la vida la mujer puede disminuir la actividad sexual, pero no el deseo

  • Por Agencia EFE
  • 08 JUL. 2018 - 01:30 AM
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La sexualidad en la madurez es una experiencia múltiple y diversa, en la que no hay reglas. (Shutterstock)
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La evidencia científica confirma que la edad no tiene por qué ser una dificultad para el disfrute sexual y que la menopausia puede deparar una mayor felicidad en este campo.

La estrella del cine Jane Fonda así lo demuestra, pues a sus 80 años explica desenfadadamente su experiencia personal en el programa televisivo The Ellen DeGeneres Show.

Ya lo dejaba entrever la princesa Isabel Carlota de Francia, a quien le preguntaron en el siglo XVIII a qué edad desaparecía el deseo sexual y respondió: “¿cómo voy a saberlo? ¡Solo tengo 80 años!”

Ahora lo confirma la doctora en psicología, escritora y profesora de universidad, la española Anna Freixas, que en su último libro Sin reglas, desmonta una serie mitos y tabúes muy arraigados sobre la sexualidad de las mujeres mayores, basándose en estudios científicos y los testimonios de 729 féminas a las que ha encuestado.

Las investigaciones de la ciencia y la información aportada por esas mujeres de entre 50 y 83 años de edad, heterosexuales, bisexuales y lesbianas, que hablan sobre sus deseos y evalúan su propia experiencia erótica, evidencia que “la sexualidad en la madurez es una experiencia múltiple y diversa, en la que no hay reglas”, según Freixas.

Para comenzar, se supera el miedo a un embarazo, por lo que puede haber un mayor disfrute. Los hijos ya están bastante grandes o lejos de casa, por lo que no hay espacio a las inesperadas interrupciones.

Sobre las principales creencias infundadas sobre la sexualidad femenina tras la menopausia, Freixas comenta que “la más importante es que esta etapa de la vida supone el fin del deseo. También la idea de que la sexualidad deja de interesar a las mujeres a medida que se hacen mayores”.

Ante esto, ella aclara: “El deseo es el deseo, antes y después del cese de la menstruación, así que no hay un deseo ‘x’ antes de la menopausia y un deseo ‘y’ después de la menopausia”.

Y explica que las características del deseo sexual de cada mujer tras la menopausia “dependerán de las circunstancias de vida de cada persona; tener o no tener pareja y la calidad de la relación con esta. La salud y la satisfacción vital son elementos que determinarán qué tipo de sexualidad se vive en cada momento”.

Para la investigadora, hay mujeres que viven una vida sexual plena y satisfactoria, porque disponen de una pareja con la que tienen una buena relación y otras que pueden o no desear tener relaciones y que están bien como están.

“Disfruto más, aunque practico menos” podría ser un buen resumen de la situación y de las conclusiones del estudio que ha llevado a cabo Anna Freixas, según la informadora Soledad Gallego-Díaz, que prologa el libro.

Según el estudio de Freixas, es verdad que se produce una disminución clara, pero de la actividad sexual, no del deseo, y a partir de los 60 años, mayor en mujeres heterosexuales que en lesbianas o bisexuales, apunta Gallego-Díaz.

“Sobre la sexualidad de las mujeres que han traspasado el misterio de la menopausia hay un espeso silencio. Sobre este asunto no se habla socialmente, pero entre nosotras tampoco hablamos de ellos demasiado”, señala Freixas.

Tampoco hay muchas investigaciones ni conocimiento contrastado y en este tema apenas se ha oído la voz de las mujeres, al decir de la experta.

Si algo define la sexualidad de las mujeres a todas las edades es el silencio respecto a este tema, silencio todavía más espeso en mujeres que han traspasado el misterio de la menopausia”, según Freixas, que ha escrito Sin reglas para romper ese mutismo.

La voz de las mujeres, que representa buena parte de los contenidos de Sin reglas, es la información que han proporcionado más de 700 de ellas que contestaron al cuestionario que les brindó la psicóloga.

Parece que algunas “incluso aprovechan el momento para replantear su erotismo, bien descubriendo nuevos aspectos en sus compañeros habituales, bien buscando otros, bien reorientando sus intereses sexuales de manera que encuentran en otras mujeres la posibilidad de un nuevo desarrollo de su sensualidad”, señala Gallego-Díaz.

“Acabar este libro me ha producido una enorme felicidad, al ver lo diversas y heterogéneas que somos, y que el mundo puede ser grande para las mujeres mayores”, declara Freixas.

Es algo con lo que, seguramente, estarían de acuerdo Jane Fonda e Isabel Carlota de Francia.

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