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Rocío del Mar une sus dos pasiones

Su amor por la naturaleza y la tierra junto a su ferviente deseo de servir hacen de esta joven una feliz y aventurera, cuya determinación la ha llevado a lograr todas las metas que se ha propuesto

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Esta joven escucha pertenece a la Tropa 253 del Colegio Evangélico Capitán Correa de Hatillo. (Suministrada)
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Su amor por la naturaleza y la tierra junto a su ferviente deseo de servir hacen de Rocío del Mar Rivera Ramos una joven feliz y aventurera, cuya determinación la ha llevado a lograr todas las metas que se ha propuesto. 

Como joven escucha, perteneciente a la Tropa 253 del Colegio Evangélico Capitán Correa de Hatillo, su próxima meta a cumplir será cuando obtenga la Medalla de Oro, el más alto reconocimiento dentro de la organización, que se caracteriza por ayudar a las niñas a desarrollar el coraje, la confianza y el carácter para hacer del mundo un lugar mejor.

Por eso, lleva sumergida en el proyecto titulado Rotulación del Bosque Estatal de Río Abajo, que consiste en corroborar las necesidades de rotulación en el bosque y educar a la comunidad sobre el valor ecológico y las oportunidades recreativas y de contacto con la naturaleza que permite el bosque, localizado entre Arecibo y Utuado, adscrito al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales. 

“Parte de lo que comprende obtener la Medalla de Oro y creo que es lo más difícil es que sea un proyecto sustentable. Así que, quedé súper encantada cuando el guardabosque me entregó madera caoba, teca y majó, cosechada en el mismo bosque y que dura largos años en descomponerse, lo que asegura una larga vida de uso de los rótulos. Además, vamos a hacer una réplica de cada rotulación para que se puedan reemplazar eventualmente”, cuenta entusiasmada la joven que está próxima a cursar estudios en Agricultura General en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. 

Su padre Félix Rivera ha sido su mayor influencia y figura esencial en lo que ha sido su desarrollo y amor por la tierra, pues siendo este agrimensor y artesano, desde pequeña le acompañaba a los proyectos de siembra y lo ayudaba. Asimismo, este le ha brindado apoyo en todo el proceso e, incluso, la ha ayudado en la confección de los rótulos.

Parte de la meta de este proyecto es incrementar la cantidad de visitantes al bosque, que hasta antes de María era visitado por 600 personas semanalmente. “Para mí, obtener la Medalla de Oro es súper importante porque sería lograr algo que tanto deseo, ya que desde pequeña he tenido esa meta. Para mí sería una meta cumplida”, asegura Rocío del Mar, quien culminaría su etapa dentro de las Girl Scouts por ocho años para dedicarse a sus estudios universitarios. 

A futuro se visualiza en una finca de cacao en Puerto Rico y con el fin de ayudar con la economía en la isla, sin dejar de lado el servicio para que otros se inspiren y eduquen sobre lo que es el medioambiente. “Me apasiona servir. Cuando sirvo me siento mejor conmigo misma y siento que estoy dando un granito de arena a lo que es la juventud. El servicio desinteresado es mi pasión”, culmina la joven, quien realiza trabajo voluntario en el Campamento Guajataca, como parte de la Patrulla Naturaleza. 

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