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Alcanza la felicidad y el bienestar

9 claves para lograr el balance personal y laboral

Vivir ocupado y trabajar mucho parece ser el modelo de la eficiencia, pero puede afectar tus capacidades en todos los aspectos

  • Por El Tiempo / GDA
  • 03 MAY. 2018 - 08:39 AM
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Precisar tu propósito de vida puede ayudarte a crear un balance saludable en tu vida. (Shutterstock)
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“Ahí vamos, con mucho trabajo”. “Corriendo, tengo muchas cosas que hacer”. “Bien, pero el tiempo no me alcanza para nada”. Estas son respuestas frecuentes a la pregunta “¿cómo estás?”.

Vivir ocupado y trabajar mucho parece ser el modelo de la eficiencia, el profesionalismo, la productividad, de éxito a costa de muchas cosas: la vida familiar, personal, el entretenimiento y hasta el ocio. Lograr el balance entre la vida personal y la laboral es el mayor reto de la vida contemporánea y, al tiempo, uno de los mayores motivos de frustración y desgaste.

“A veces las personas sienten malestar físico o emocional y no identifican sus causas, y estas pueden estar en ese desbalance”, dice Andrés Aljure, consultor y profesor de comunicación personal y corporativa, y de felicidad y bienestar personal y laboral.

“A veces se requiere la ayuda de un experto en talento humano o coach que haga una prueba o preguntas sencillas para darse cuenta de qué tan equilibrada está su vida”, agrega. Sin embargo, lo más importante en este proceso es darse cuenta y tomar la decisión de buscar el balance. Y para lograrlo, Aljure propone revisar y tener en cuenta estos puntos.

1. Precisa tu propósito de vida. Cuando se tiene claro qué es importante, se organizan muchas cosas, como el tiempo. Toma ese recurso y úsela mejor en lo que quieres. Cuando definas tus objetivos contempla que sean viables en tiempo, dinero, habilidades y capacidades personales. No tener claros estos aspectos puede generar frustraciones, por no contar con herramientas para alcanzarlos. A veces definimos objetivos que no son “ecológicos”, es decir que van en detrimento de otra faceta de la vida. Por ejemplo, querer un cargo que termina exigiendo tanto de la persona que termina descuidando la familia.

2. Planear. Sin perder la espontaneidad, organiza tiempo, actividades y metas. Los costos de reaccionar o no prever pueden ser mayores: sobrecostos, reprocesos, pérdida de tiempo.

3. Trata de vivir cerca del trabajo. Contempla esta posibilidad; el tiempo y el dinero que ahorra en desplazamientos y transporte los puede invertir en familia, amigos, entretenimiento.

4. Hazle mantenimiento a la máquina. Tu cuerpo es fundamental, no lo olvides. Trata de cumplir con lo básico: dormir bien, alimentarte sanamente, hacer ejercicio, así sea caminar. Y busca cuidar tu mente: yoga, meditación, música, lectura... Un cuerpo sin vigor no puede estar dispuesto a enfrentar los retos que se presenten, tanto en el trabajo como en la vida. Hay que tener pausas para recuperarse y descansar el fin de semana. Un cuerpo que no descansa se vuelve improductivo; nunca va a rendir bien.

5. Saber gestionar el tiempo. Teniendo claros los objetivos e intereses, reparte mejor el tiempo: descarta lo que te aleja o distrae de tus prioridades, aquellas que no agregan valor a lo que quieres. Hay tareas que se pueden delegar para dejar libre un tiempo a otras más productivas, incluso económicamente. Por ejemplo, si tienes una microempresa, en lugar de hacer los empaques, que quitan mucho tiempo, puedes contratar a una persona que lo haga, y el tiempo que libera lo utilizas en administrar, desarrollar nuevas ideas, planear estrategias que generen más ventas, etc.

6. Evita las multitareas. Según los expertos, trabajar en varias cosas al tiempo equivale a perder 10 puntos del coeficiente intelectual o es lo mismo que pasar 36 horas sin dormir, en términos de atención. Tampoco se trata de hacer una cosa al día, sino una tras otra.

7. Usa las herramientas con las que se cuentas. Gestionas bien las reuniones de trabajo (presenciales o virtuales) con el teléfono, el correo o las redes sociales. Aprovecha la tecnología para acortar distancias y tiempos. Comenta con tus familiares, amigos y equipo de trabajo cómo hacer uso eficiente de esa tecnología. Al no manejar bien estos recursos, desperdiciarás tiempo.

8. Saber decir no. Ten claros tus propósitos, es más fácil saber a qué le dices sí y a qué no; pero esto, a veces, no es suficiente porque hay personas que por temor, timidez o por una situación de jerarquía no son capaces de pronunciar ese monosílabo y terminan recargándose de tareas. La mejor forma de decir no es hacerlo de manera cortés, explicar los argumentos para esa determinación y ofrecer alternativas.

9. Trabajar en y por las relaciones. Las buenas relaciones con los amigos y la familia son amortiguadores del estrés. No los desplaces; al organizar tus objetivos y tiempo, debes haber un espacio para ellos.

Preguntas para una reflexión

Si te estás sintiendo desanimado, frustrado, descontento con tu vida, vale la pena hacerte estas preguntas clave. Sé muy sincero contigo mismo y, más que aumentar la insatisfacción, piensa en el plan por seguir; no te paralices.

1. ¿Tengo en este momento un proyecto de vida/objetivos? Si no, ¿cuál puede serlo? Si te costara identificarlo, podrías preguntarse: ¿Cuántos años quiero vivir y para qué?

2. ¿Lo que hago es coherente con lo que quiero en mi proyecto de vida? Y, además, ¿lo que hago me gusta y me permite poner en práctica mis habilidades?

3. Si actualmente no hay una coherencia medianamente satisfactoria entre mi proyecto de vida y lo que hago, ¿estoy trabajando en cómo voy a lograr los ajustes para que así sea?

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