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A veces, no se atreven a pedirlas

Lo que ellos quieren en la cama

No está de más proponerlas por si algunas de ustedes quieren sorprenderlos

  • Por Esther Balac, El Tiempo / GDA
  • 17 ABR. 2018 - 09:30 AM
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Sentirse seducidos y ser arrastrados bajo las sábanas, por iniciativa femenina, les aumenta las ganas. (Shutterstock)
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Aunque, afortunadamente, la cama es cada vez más un territorio en donde hombres y mujeres se expresan por igual, lo cierto es que aún persiste la tendencia a que sean ellos los que lleven la iniciativa, al punto de que muchos quisieran que sus parejas tuvieran otra actitud y les quitaran “la responsabilidad” de proponer a riesgo de ser rechazados.

Sin ánimo de agotar el tema, y más bien basada en algunos estudios, me atrevo a sugerir algunas cosas que los machos quisieran sobre el catre, pero que no se atreven a pedirlas directamente a la mujer; razón por lo que no está de más proponerlas por si algunas de ustedes quieren sorprenderlos.

Dicen los que saben que a los señores los priva que sus parejas, así sea alguna vez, los inviten a la cama sin necesidad de que ellos sean los que propicien el encuentro; en otras palabras, sentirse seducidos y ser arrastrados bajo las sábanas, por iniciativa femenina, les aumenta las ganas. Así que piénselo.

Y si se trata de excitarlo, al parecer, las malas palabras les endurece hasta la última fibra. Escuchar gemidos, groserías, lenguaje sucio –en plena faena– es un gusto que pocos se atreven a manifestar, pero que quisieran experimentar. De hecho, si algunas actrices porno se deshacen en medio de vulgaridades durante sus escenas, por algo será.

Quién lo creyera, pero dejar la luz encendida y no cubrir el cuerpo les resulta simplemente arrebatador. Sobre la base de que los hombres son visuales y que las fórmulas, los contrastes y la desnudez son dardos que hacen diana en el centro del placer. 

Esto, sin contar que si bien les gustan las buenas formas, a la hora del aquello no entran en detalles y dejan de lado cualquier asimetría, o aumento de volumen que las señoras quieren disimular. Así que a dejar la vergüenza y el foco encendido.

Por supuesto que ellos se sienten muy atraídos si los invitan a experimentar nuevas posturas, juegos previos, herramientas, artículos y todas las cosas diferentes. Aunque no lo digan, lo cierto es que estas sorpresas les remueven gratas sensaciones.

Y, por último, hay que saber que ellos, cuando no tienen confianza, pocas veces pedirán movimientos para acompasar los polvos. En otras palabras, les molesta, de manera seria, la quietud, porque la proyectan como insatisfacción y respuesta al bajo rendimiento de sus astas. Por eso, el movimiento –que no exagerado– es algo que ellos agradecen, y mucho más cuando se hace sin pedir.

En fin, son cosas simples que ellos esperan y que nos cuesta poco ponerlas en práctica, si el objetivo es pasarla bien.

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