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Tercera edad

Salud al ritmo de la bomba

Promueven los beneficios del ejercicio en la tercera edad a través de los bombaeróbicos; una fusión de baile de bomba, movimientos rítmicos y aeróbicos

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Envejecientes del grupo CAMPIRA se reunieron en la cancha para participar de Bombaeróbicos, con el taller Tamboricua de Nilma Maldonado. (juan.martinez@gfrmedia.com)
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Unas 130 personas de 50 años o más, se reúnen los miércoles por la mañana, en  la cancha bajo techo de Gurabo Gardens, en Caguas, para participar en los bombaeróbicos; una fusión de baile de bomba, movimientos rítmicos y ejercicios aeróbicos.

Todos visten camiseta verde, pues pertenecen al grupo de Campira, de Caguas, un programa de promoción de salud para personas mayores.

A las 9:30 a.m. en punto, llegan los músicos y retumban los tambores, anunciando que la clase va a comenzar. Los participantes se colocan en el centro de la cancha y, con la música en vivo, empiezan a bailar al ritmo de la bomba puertorriqueña. Todos se ven felices.

A la media hora, toman un pequeño descanso y, finalmente, a las 10:30 a.m., terminan. Ya están listos para ir a sus casas y continuar con su día.

Elia Cortés, directora fundadora de Taller Tamboricua, escuela que ofrece los bombaeróbicos, informa que ella empezó esta modalidad de ejercicios en 1999, con el propósito de fomentar nuestra cultura a través de la bomba y, a la vez, la salud física y mental.

“En bombaeróbicos utilizamos los pasos tradicionales de la bomba para promover salud, a todas las edades. Trabajamos coordinación, memorización y oxigenación, entre otros”, indica.

Según Cortés, la diferencia entre los bombaeróbicos a otras rutinas de ejercicios tradicionales, es que en ésta  adaptan los movimientos y el ritmo a las capacidades de la población que atienden.

“En los bombaeróbicos podemos llevar el ritmo o más rápido o más lento. Esta es la única modalidad donde el participante, en un momento determinado, controla la velocidad y el ritmo que van a ir los músicos. Es lo mismo que sucede en un baile de bomba tradicional”, señala.

“Y la gente la pasa muy bien. Son capaces de hacer todos los ejercicios, cada uno según sus capacidades”.

Cuenta la directora de Tamboricua que, además de salud a través del ejercicio, promueven calidad de vida.

“El solo venir a las clases, pasar un rato de esparcimiento y compartir con otras personas, es muy  beneficioso. Aquí se crea una relación de familia. Muchos de nuestros participantes viven solos, ya que sus hijos se han ido a vivir fuera de Puerto Rico.  Aquí llegan, se saludan y comparten”, dice Cortés. 

Por su parte, Nilma Maldonado, coordinadora de proyectos especiales en Taller Tamboricua explica que ellos trabajan los bombaeróbicos por toda la isla y con diferentes poblaciones.

“Atendemos desde niños hasta personas de edad avanzada. También atendemos pacientes en recuperación de derrame cerebral, con problemas de movilidad y coordinación, pacientes con parkinson y con otras condiciones. También lo hacemos corporativo”, asegura.

Expone Maldonado que ellos desarrollan rutinas de bombaeróbicos para cada grupo en particular, dado que cada población tiene sus necesidades e intereses particulares. “Por ejemplo, la población de edad avanzada tiene unas necesidades físicas particulares, muchos padecen de las rodillas, de las caderas y de presión arterial alta, entre otras condicio nes. Para ellos tenemos unas rutinas especiales”, precisa.

Tamboricua lleva los bombaeróbicos todos los días, de lunes a viernes,  a personas mayores de diferentes comunidades. “Nosotros somos una verdadera alternativa de salud. Para poderlo llevar a la población de manera gratuita y todos se puedan beneficiar, hacemos propuestas y buscamos diferentes auspiciadores”, detalla Maldonado.

Bombaeróbicos es un concepto de terapia recreacional. Están certificados por el Departamento de Recreación y Deportes, endosado por la Asociación Internacional  de Terapistas Físicos, por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico y por el Congreso Internacional de Salud Pública. Sus entrenadores están certificados en la disciplina de bombaeróbicos.

“Esto no es un ventetú, lo hacemos con la seriedad y el profesionalismo que amerita esta disciplina, la población que atendemos y nuestra cultura”, subraya Maldonado.

Los participantes están felices

Carmen Pagán Colón, es una de las que hace los bombaeróbicos y, además, es la coordinadora de Campira de Caguas, programa auspiciado por MCS. “Este grupo tiene más de 20 años de formado y desde hace nueve años hacemos bombaeróbicos. Los otros días, los lunes, martes y jueves, hacemos zumba, aeróbicos y acuaeróbicos. También coordinados por Tamboricua”, dice.

También está Gélida Gómez, y ella lleva dos años en los bombaeróbicos. “Me fascina. Aquí vengo y me curo bailando bomba. Me siento viva, con deseos de seguir hacia adelante. Estoy bien contenta”, afirma.

María Díaz  tiene 82 años y no se pierde ni una clase de bombaeróbicos.  “Cuando mi esposo murió me sentía muy sola y desde que vengo a estas clases he revivido. Somos una familia. A veces siento que tengo que hacer un poco de esfuerzo , pero lo hago, pues me da más energías y fuerza”, recalca.

Otra participante, a la que todos llaman “la nena del grupo”, es Santa Figueroa y tiene 94 años. Ella sandunguera y se mueve en las clases como una nena de 15.  “Yo vivo sola en mi casa y estuve seis meses sin luz. Aquí somos una familia. Esto me llena de salud, tengo calidad de vida y me quieren como a una mamá”, comenta.

“Santa es la inspiración de nosotros. Uno viene con desgano y al verla tan llena de energía, uno se anima”, reconoce Angélica Delgado, de 69 años.

“Bombaeróbico lo puede hacer todo el mundo. Se adapta a uno. Yo llevo cuatro meses con una prótesis en la rodilla y aquí puedo hacer todos los ejercicios sin problemas”, sostiene María Pabón de 78 años.

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