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Estrategia sencilla

Libera tu verdadera pasión

Envejecer es una etapa normal de la vida que no te impide dar un giro y cumplir las metas que siempre has anhelado

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(Shutterstock)
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En el 2018 cumple 61 años y hace dos completó su primer doctorado, por eso la directora del Centro de Excelencia en Salud de las Mujeres en el Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) asegura que “envejecer es relativo, aunque uno tenga canas y arrugas”.

“Uno tiene que romper con los roles estereotipados de lo que se espera de una persona, ya sea por sexo o por edad, y verse uno por dentro. Yo solamente tengo una vida, así que me tengo que abrir los espacios que entienda”, analiza  Edna Pacheco.

La también coordinadora del Programa Título IX del RCM, programa requerido por ley federal para asegurar un ambiente libre de discriminación por sexo en la institución educativa, comparte con Por Dentro cómo dio un giro a su vida luego de cumplir los 50 años y las estrategias que emplea para disfrutar su vida al máximo.

Pacheco consideró jubilarse y establecer un pequeño restaurante, aunque la idea no le gustaba a su esposo. En ese período, el recinto estrenó una maestría en investigación clínica que capturó su atención. “Dije: ‘Fíjate, eso también estaría chévere porque yo siempre he querido terminar un doctorado’. Solicité y me aceptaron, y en lugar de retirarme para montar el restaurante, me fui a estudiar. La verdad fue que me abrió otro espacio, un espacio que siempre había tenido muy dentro y era terminar estudios doctorales”, relata.

Tenía varios retos por delante pues debía seguir trabajando y, además, todavía tenía un hijo adolescente. Por si fuera poco, al comenzar las clases era la mujer de mayor edad en los cursos. En cambio, su deseo era muy fuerte, y lo alimentaba el apoyo que recibió de las personas que le rodeaban: su esposo, sus hijos, sus padres y sus amistades.

“Me encontré en un escenario de muchos retos porque el programa doctoral es muy fuerte, pero trabajando con cosas que me hacen sentir útil, me hacen sentir bien, intelectualmente me reta”, revela sobre la principal herramienta que surgía de su interior. 
Se ríe al recordar que “siempre fui la más vieja en el salón de clases”, y se emociona al punto de que se le forma un nudo en la garganta cuando celebra que “mis padres pudieron estar en mi graduación”. “Eso fue bien bonito para para mí porque para ellos también lo fue”, apunta.

La autora de Getting The Job You Want After 50, Kerry Hannon, recomienda comenzar por definir aquella verdadera pasión capaz de motivarte lo suficiente. Sugiere hacer una lista de cómo deseas que sea la próxima etapa profesional sin aspirar a la perfección, mantener un diario del proceso y comenzar a dar pequeños pasos hacia eso.

Advierte que será preciso acallar el pesimismo y armarte con información que permita ver de forma realista el posible panorama, así como procurar adquirir las herramientas de conocimiento y experiencia necesarias. Para esto último, puede ayudar realizar labor voluntaria en esa disciplina a la que se quiere hacer la transición.

Una estrategia sencilla que opera como una llave para el estímulo es crear una tarjeta de presentación que exhiba esa práctica, servicio o especialidad que se quiere ejercer. Esta fórmula puede ayudar en otras esferas que no sean laborales.

“Si quieres ser maestra de Zumba a los 50 años y estás sobrepeso, pues fíjate, tienes una población desatendida, te conviertes en un ejemplo. Es un ejemplo, incluso, para los hijos, que ven que uno se propone algo y lo logra”, plantea Pacheco.

La profesional de la salud cuyo bachillerato se concentró en psicología, reconoce que a veces los convencionalismos culturales no ayudan. “Creo que debí haber estudiado ciencias básicas porque después de los 50 años, al estudiar el doctorado, me di cuenta de que podía y un poco los roles estereotipados de que las mujeres no son buenas en ciencias y matemáticas de algún modo lo internalicé”, lamenta.

Sin embargo, como está clara de que nunca es tarde si la dicha es buena, sigue procurando aprender y quién sabe a dónde más pueda llegar. Luego de completar su doctorado en salud ambiental, Pacheco se entrena como activista científica y patient advocate enfocada en la lucha contra el cáncer de seno. Recientemente, la National Breast Cancer Coalition la becó para su Advocate Leadership Summit.

Además, aceptó la invitación de una amiga para estudiar mindfulness y ha incorporado este tipo de práctica en su vida.
“Hago ejercicio, tomo vino con mis amigas, me disfruto a mis viejos… No quiero verme en un lecho de muerte pensando en lo que pudo haber sido y no fue. Si uno tiene salud, lo que tiene que hacer es ser creativo. Insto a que la gente a que se atreva. ¿Qué nos queda por perder? ¡Zúmbate!”, exhorta.

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