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Ama cada parte de tu cuerpo

Cómo desarrollar una imagen corporal positiva

Todo depende del modelaje y de cómo sepamos manejar la autocrítica y el bombardeo de mensajes, a veces poco realistas, que recibimos a diario

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La imagen puede ser idealizada y dominada por nuestra crianza, educación y los mensajes que continuamente recibimos a través de los medios de comunicación. (Shutterstock)
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¿Cómo te percibes? La imagen corporal se define, según la consejera profesional, licenciada Areliz Quiñones Berríos, como la representación que cada persona tiene sobre su aspecto físico.

“Es la idea, y cuando hablamos de idea es el pensamiento, el concepto que tiene cada uno sobre su persona: cómo nos vemos a nosotros mismos, cómo nos percibimos, lo que creemos que somos”, explica Quiñones, para añadir que la imagen corporal también tiene que ver con sentimientos y emociones que pueden afectar esa definición que se tiene de la imagen corporal.

Aunque esa imagen puede ser idealizada y dominada por nuestra crianza, educación y los mensajes que continuamente recibimos a través de los medios de comunicación. Explica que, en su contexto positivo, la imagen corporal se define, a su vez, como una imagen clara y real de cómo es la persona físicamente hablando.

“También se puede hablar de la capacidad de valorar y de apreciar ese cuerpo en el que vivimos. Que podamos estar conscientes de cómo somos esa persona y ese cuerpo, que es el que nos lleva y nos trae, pues ahí es que está nuestra personalidad”, sostiene Quiñones, quien cuenta con una certificación de The Body Positive, una entidad que tiene como misión promover una imagen positiva del cuerpo humano en toda su diversidad, enfocándose en los aspectos positivos de la vida y no en cómo nos vemos físicamente.

Los patrones que aprendemos

Si la persona tiene una imagen corporal distorsionada puede sentir ansiedad, vergüenza con relación a su físico, incomodidad e, incluso, angustia que puede verse desde la niñez en término de los mensajes críticos que recibimos en cuanto a los patrones de alimentación y ejercicio, por ejemplo.

“Esto, sin duda, se fomenta desde la casa, en la escuela… por ejemplo, cuando escuchamos ‘si comes mucho, te vas a poner gordo’, ‘si no comes, vas a estar flaco…’”. Cuando uno tiene una imagen distorsionada de uno mismo y hay autocrítica en exceso se genera una imagen corporal negativa que nos impacta, nos pone de mal humor y puede provocar trastornos mentales”, detalla Quiñones.

Sobre este particular, explica que en estos casos las personas pueden desarrollar lo que se conoce como trastorno dismórfico corporal (TDC). Antes conocido como dismorfofobia, se define como una preocupación fuera de lo normal por algún defecto, ya sea real o imaginado, percibido en las características físicas propias (autoimagen).

“Esta es una fobia a determinada  parte del cuerpo. En casos más extremos, pudiera degenerar en anorexia o en bulimia, que son otras condiciones de salud mental asociadas a la alimentación; depresión y otras”, dice.

El rol de la familia y los medios

Todos estos aspectos se ven influenciados tanto por la  familia y la crianza, así como por los estereotipos perpetuados por los medios de comunicación.

“El desarrollo de la imagen corporal depende, en gran medida, de nosotros, pero, inevitablemente el valor de la imagen en la actualidad se ve influenciada por los medios, que envían mensajes sobre la importancia de la imagen, que tienen que ver con el culto al cuerpo y a menudo tienen una influencia muy relativa en cuanto al desarrollo de la imagen corporal, ya que muestran modelos de belleza que a veces son irreales e inalcanzables”, subraya Quiñones, quien labora en el Departamento de Consejería para el Desarrollo Estudiantil (DCODE), adscrito al Decanato de Estudiantes del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, a la vez que añade que, igualmente, las redes sociales y la publicidad abonan tanto positiva como negativamente a esa imagen corporal, especialmente en la preadolescencia.

“Esta es la etapa en la que uno toma conciencia de sí mismo, que ya le están gustando las nenas, los nenes, que se compara con celebridades o con la imagen de superhéroe. El niño se compara con otros niños y más que nada, cuando tiene una idea irreal de lo que debería ser, que en lo cotidiano se llama ‘lo ideal, se afectan sus sentimientos sobre ellos y su cuerpo”, enfatiza la consejera a la vez el concepto de lo que es idea obviamente varía de individuo a individuo.

La consejera añade que se han hecho análisis sobre el contenido publicitario en diferentes medios y que, por ejemplo, un estudio realizado en el año 2007 encontró que 36 % correspondía a artículos y prácticas para modificar el cuerpo o a tener una figura más delgada, según dicta la moda, incluyendo productos y servicios como: alimentos light, cirugía plástica, estética y reconstructiva, tratamientos embellecedores y tratamientos de pérdida de peso, entre otros.

“Hay una relación directa entre la exposición de imágenes de personas delgadas y el sentimiento de culpa, inseguridad, insatisfacción corporal y vergüenza de las personas que no tienen esa imagen corporal. En ese aspecto, la exposición a los medios y a las redes tiene un impacto muy fuerte”, sostiene Quiñones.

¿Qué ves en el espejo?

Sin embargo, aunque la presión en ciertos sectores suele ser amplia, para la consejera profesional licenciada la gente ya se está dando cuenta de que no es una cuestión de caer en la norma o de que tienes que ser de cierta manera para encajar en la sociedad y ser saludable. De hecho, existen movimientos como Health at Any Size (Salud en cualquier tamaño), una filosofía que se basa en la creencia de que la salud puede estar contenida en un cuerpo de diferente tamaño y de diferente peso.

Para crear una imagen corporal positiva, es imprescindible romper los mitos y las barreras sociales que han creado imágenes que no se adaptan a la realidad de la mayoría de las personas. ¿Cómo se logra esto?

“Se trata de cómo educamos a nuestros chicos, de amarse y de respetarse. Por ahí viene la parte de la autoestima, porque, si la autocrítica es muy fuerte, si constantemente estamos poniendo en juicio nuestro cuerpo, nuestras posibilidades y nuestras capacidades vamos a estar más incapacitados de lograr cambios. Es un poco valorar y respetar la diversidad”, dijo, finalmente, Quiñones.

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