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Disfruta del ocio

Miedo al tiempo libre: la "ociofobia", un mal que se agrava en vacaciones

La supuesta reparadora inactividad les provoca un miedo irracional que no pueden controlar y que en muchos casos está acompañado de palpitaciones, sudoración excesiva, dificultad para respirar.

  • Por La Nación / GDA
  • 29 ENE. 2018 - 01:00 AM
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Aunque la mayoría de las personas fantasea con tener tiempo de ocio propio y de calidad, hay quienes lo padecen. (Shutterstock)
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La mirada clavada en el horizonte, la arena y el mar (puede ser un río o montañas o sierras, lo mismo da) como imponente marco visual y la promesa de un buen libro como única compañía. Parece la imagen del descanso perfecto. Pero, para algunos, visualizarse dentro de esa postal idílica puede significar una verdadera pesadilla.

Aunque la mayoría de las personas fantasea con tener tiempo de ocio propio y de calidad hay quienes lo padecen. Se trata de hombres y mujeres que ante el comienzo de un período prolongado de descanso, como pueden ser las vacaciones o pequeñas escapadas de fin de semana para cortar con la rutina, se angustian y en lugar de disfrutar de no tener nada que hacer, lo sufren al punto de evitarlo.

La supuesta reparadora inactividad les provoca un miedo irracional que no pueden controlar y que en muchos casos está acompañado de palpitaciones, sudoración excesiva, dificultad para respirar.

Ese temor exagerado a la idea de no tener nada que hacer (nada, salvo descansar) se llama ociofobia, y según los expertos en trastornos de ansiedad, aumenta año a año y en época estival alcanza los niveles más elevados.

“Hay personas que tienen dificultades para cambiar de actividad y pasar a un estado de reposo. La rutina, muchas veces intensiva y distresante, los sumerge en un estado de adicción a estímulos insanos. Estos excitantes, impiden cortar o entrar en off –sostiene el doctor Roberto Ré, médico psiquiatra y director de Red Sanar–. El cambio brusco que implica pasar del trabajo intenso a la inactividad les provoca un miedo irracional que no pueden controlar. La fobia es, justamente, ese miedo exagerado a un objeto o situación”.

Según Ré, se han vuelto habituales las consultas de personas que experimentan miedo al ocio. “Lo vemos en lo cotidiano. Llegan personas que no saben cortar con el círculo vicioso, que se buscan trabajos o algo que hacer en vacaciones o los fines de semana porque no toleran la sensación que les provoca la inactividad. El descanso genera angustia, que es lo que impide un estado de relajación”, afirma el director de Red Sanar.

Entonces, ¿es posible que alguien no disfrute del tiempo de ocio? Para la psicóloga Mirta Dall’ Occhio, directora del Instituto Sincronía, que trabaja sobre las emociones, el estrés y la ansiedad, la respuesta es afirmativa si elegimos un estilo de vida altamente estresante. “Hay una porción de la población que adhiere a un modelo de hacer, de acción, que no distingue entre tiempo laboral y tiempo de ocio. Para estas personas el modelo abarca los siete días, todo el año, porque el valor se mide por cuánto hago y cuánto resultado obtengo –opina–.

Para estas personas multitasking que pasan de una tarea a otra sin darse ni permitirse tiempos de descanso, no hacer nada está subvaluado y la hiperactivación está sobrevalorada. Estar sobreocupado está bien visto, es valorado. Y todo lo valorado es deseado. Por eso es mucha la gente que elige vivir así y somete a toda la familia a un estado de estrés crónico que obviamente se traslada a las vacaciones”.

Cómo disfrutar del ocio

  • Buscar alguna actividad: Sin llenar el día de cosas, se puede planificar alguna actividad que ayude a bajar ese nivel de ansiedad.
  • Expectativas reales: Algunas personas tiene expectativas demasiado elevadas respecto de lo que es el descanso. Hay que ser realistas para no frustrarse.
  • Darse tiempo: Se tarda unos tres días en pasar de un estado hiper alerta a otro de descanso. El switch no es automático.
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